El deseo de viajar late en muchos corazones. El viaje como descubrimiento, sorpresa, cambio de paisaje, sin embargo, una de las artistas más representativas de las artes visuales contemporáneas cubanas, Martha Jiménez Pérez, nos invita -en su exposición personal- El Viaje, a otro tipo de aventura, no exenta de sorpresas: a una travesía mental inspirada en seres provenientes de lo real maravilloso.
La muestra que se exhibe por estos días en la Galería Manos, de la Asociación Cubana de Artesanos y Artistas (ACAA), ubicada en la calle Obispo entre Aguacate y Compostela, en el Centro Histórico de la Ciudad, agrupa 15 obras entre pinturas, esculturas de pequeño formato y serigrafías, capaces de echar a volar la imaginación del espectador, gracias al sentido metafórico de las imágenes que las mismas atrapan.
Apreciar El Viaje logra ser todo un deleite para el espectador porque la artista es de esa estirpe de los irrepetibles, que dejan su huella imperecedera en el público. Desborda originalidad, fuerza, imaginación y buen gusto cada una de las piezas que componen la propuesta.
De esa embriaguez y belleza ha quedado prendado el Dr. Eusebio Leal Spengler, quien en el catálogo de la exposición expresó: “Sus piezas (...) tienen el encanto y la pátina de lo antiguo. Pero más que fruto de un empreño manual, de ellas surge el poderoso reclamo de la inspiración, con ese halo de quien domina —desde la academia hasta la modernidad— el Arte”.
La artista se inspira para su obra en un detalle que resulta piedra de ángulo para construir un universo inigualable, inefable, porque la creadora no busca, no dice lo raro, “sino el instante raro de la emoción noble y graciosa”. Se trata de partir de un giro, de ver más en el fondo, de explorar la quimérica realidad a través de la lírica, porque la obra de Marta Jiménez es poesía que atrapa y envuelve.
“De esta forma, la propuesta conspira con la pretensión de adentrarnos en un razonamiento que vaticina: cada fantasía es una nueva realidad. De manera que el designio premeditado no representa un traslado propiamente físico, sino una transportación mental por una verdad metamorfoseada y narrada a través de imágenes”, comentó el curador, Yaniel Pérez Guerra.
Para el especialista la exposición es una invitación a interpretar las doctrinas del realismo mágico de la autora: “La muestra esparce, desde su propia estética y contenido, una energía imperante en pos de la liberación subjetiva. Compenetrarse y transitar por ella, se convierte en un ejercicio de interacción profunda, en el cual descifrar la metáfora de cada obra significa acercarse a una peregrina, cuya entereza radica en las piedras preciosas que ha depositado en su camino”.
Haga por estos días ese inefable viaje acompañado de la mano de Martha Jiménez Pérez y sus fabulosas obras, para que su imaginación vuele y lo cotidiano se convierta en un delicioso surtidor.
La artista plástica, ceramista y pintora camagüeyana Martha Jiménez Pérez, es una reconocida creadora con una extensa obra por la que ha sido merecedora de importantes lauros como el Premio Unesco en 1997.
Sus piezas están emplazadas en diversas regiones del orbe como Alemania, Francia, República Dominicana, Canadá, República Checa, China, Reino Unido, los Estados Unidos, y Turquía.
Quienes han visitado la ciudad de Camagüey han podido apreciar los conjuntos escultóricos concebidos por ella para la Plaza del Carmen, los murales instalados en la tienda La Palma, o tal vez, la monumental escultura que realizó para el agramontino Hotel Santa María, o quizá, algunos afortunados, hayan contemplado las cuatro esculturas monumentales en la ciudad de Eskisehir, en Turquía.
A la Villa de San Cristóbal de La Habana, en su aniversario 500, la artista donó –recientemente- la pieza Con la casa a cuesta, escultura de gran formato que puede ser vista a la entrada de los antiguos Almacenes de la Madera y el Tabaco en la Avenida del Puerto.
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