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Un viaje desde las lanchitas de Regla |
| Publicado: 2019.11.01 - 16:08:35 / web@renciclopedia.icrt.cu / Juan Blas Rodríguez |
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Se afirma que más de 30 mil personas transportan diariamente las simpáticas lanchitas que surcan la bahía habanera desde y hacia Regla y Casablanca, dos poblados que se encuentran al otro lado del puerto de la capital cubana.
Un viaje en el que es difícil marearse, no hay tiempo, pues son minutos solo los que le lleva a cruzar desde el muelle de Luz, hasta los muelles de esos ultramarinos pueblos.
Hay habitantes de Regla que llevan tantos años trabajando en La Habana, a quienes si les sumamos los viajen en lanchita, tienen viajados más kilómetros marítimos que Cristóbal Colón o Américo Vespucio. Lo que si estoy seguro es que hay muchos habaneros y reglanos que desearían conocer algunos datos sobre la historia de esa nave que ha sido y es, parte de nuestra historia. Les contaré.
En la primavera del siglo XIX, una compañía extranjera instauro un servicio de “ferry” entre La Habana y el paisaje que vemos los habaneros allá enfrente, para la carga y transporte de pasajeros, con salidas hasta la medianoche, pero ahí mismo surgió la competencia criolla que en pequeños botecitos movidos a remo, con coloridos tapacetes podían llevar y traer, lógicamente, hasta siete pasajeros.
Muchas parejas de románticos gustaban de este paseo cuya imaginación los llevaba a los canales de Venecia en Italia, o a los canales del lago de Xochimilco en México. Todo esto dio motivo para el surgimiento de pequeñas embarcaciones con motor, las que provocaron el hundimiento económico del “ferry” extranjero. Las lanchitas fueron bautizadas con nombres sorprendentes: “Ceja del Negro”, “Baire”, “Eduardo Facciolo”. “Lenin”, y la del nombre más peligroso para viajar por el mar: “Mal Tiempo”
Las lanchitas forman parte indisoluble del paisaje de nuestra bahía habanera, como lo es la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, el Cristo de La Habana y el Castillo del Morro con su luminosa farola.
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