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Rembrandt van Rijn es uno de los artistas más apreciados de Holanda, un maestro prolífico e innovador en los campos del dibujo, la pintura y la litografía. Considerado como uno de los mayores artistas del mundo, Rembrandt desarrolló su obra en una época de considerable riqueza y cultura en el siglo XVII.
Este 2019 conmemoramos 350 años de su muerte y como parte de las acciones para recordar su legado en La Habana, se exhibe por estos días y hasta el 28 de agosto, en las verjas del Museo Castillo de La Real Fuerza, la muestra Rembrandt y el Siglo de Oro Holandés.
La exhibición es una de las opciones de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana para este verano como parte de su programa cultural Rutas y Andares.
La exposición constituye un recorrido abarcador por la obra del más importante creador en la historia de Holanda y es evidencia del legado del conocido período dorado neerlandés.
Resulta curioso conocer que uno de los cuadros de esta muestra La novia judía (1666), se utilizó un pigmento de color rojo fruto de un insecto llamado la grana cochinilla originario de México y Perú y exportado a Europa mediante el puerto de La Habana.
El público podrá apreciar cuadros reconocidos como La ronda de noche y La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp, así como autorretratos, dibujos y grabados menos visibilizados.
La nación europea declaró este 2019 como el año Rembrandt y organizó varias muestras similares con obras del artista, considerado uno de los mayores maestros barrocos de la pintura y el grabado.
Rembrandt fue un pintor y grabador holandés, principal partícipe del estilo barroco y la escuela flamenca, considerado el artista pictórico más talentoso y prolífico de la historia de Holanda.
Las pinturas de Rembrandt no sólo ofrecen una propuesta estética, además están repletas de significado y sencillez. Especialista en escenas tradicionales y bíblicas, huía de la ostentación estética y hasta provocadora que otros artistas barrocos proferían.
El maestro holandés nunca encasilló sus obras en un estilo, ni se acomodó a una corriente artística; lejos de esto era él mismo quien lideraba tendencias, innovaba y cambiaba su forma de pintar constantemente.
Alrededor de sus cuadros se han hecho toda clase de estudios históricos, teológicos y científicos: las temáticas, la composición de los pigmentos, la forma de las pinceladas, los colores, etc. por eso en pleno siglo XXI sigue atrayendo las miradas de expertos, estudiosos y público en general.

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