En agosto de 1960, Konsomoslskaya Pravda publicó un artículo que se hacía eco del hallazgo de un curioso documento que permitió localizar descendientes de aquellos jóvenes revolucionarios que relataron algunas historias sobre la participación de los mismos en la lucha que el pueblo cubano libraba por su independencia del colonialismo español.
Vera Otriganova, hermana de uno de los jóvenes, manifestó que su hermano tuvo noticias de la insurrección en Cuba y después de reunir los recursos necesarios para viajar a América, salió con otros dos compañeros del puerto de San Petersburgo el 17 de abril de 1896. Hicieron contacto con los emigrantes revolucionarios, fueron luego incorporados como combatientes en la expedición dirigida por el general Juan Rías Rivera, que se preparaba para zarpar con destino a Cuba.
Partieron hacia el mayor archipiélago de las Antillas en el buque “Three Friends”, llegando a las costas de Pinar del Río el 8 de septiembre de 1896; entrando en contacto con las fuerzas del general Antonio Maceo.
Pronto se sostienen sangrientos encuentros con las tropas enemigas. Producto a los rigores del clima y el idioma, los tres jóvenes fueron aprehendidos y entregados después de varias semanas de cautiverio al cónsul honorario del Zar.
Estos tres combatientes rusos dieron un hermoso ejemplo de internacionalismo junto a jóvenes de otros países del mundo que se incorporaron a nuestro Ejército Libertador.