Los últimos meses del año 1958 en la Sierra Maestra fueron los más convulsos y decisivos de la Guerra de Liberación contra la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba.
Tras derrotar la Ofensiva de Verano de las tropas de la tiranía, el mando del Ejército Rebelde había determinado aprovechar el éxito de su contraofensiva y pasar a la ofensiva, que comenzaría por Guisa, muy próxima a Bayamo, y sería esencial en el rumbo hacia Santiago de Cuba, la segunda fortaleza del país.
Cercar al enemigo, hostigarlo sin tregua, batir a los refuerzos que acudieran en su ayuda, interrumpir las comunicaciones, carreteras y otras vías de acceso, así como tomar la mayor cantidad de poblados, fueron las tareas esenciales de la idea de combate planteadas por el Comandante en Jefe para las acciones ofensivas.
En la mañana del 20 de noviembre, poco después de la salida del poblado, ubicado en las estribaciones del norte de la Sierra Maestra, las fuerzas rebeldes atacaron una patrulla del ejército batistiano que realizaba todos los días el recorrido desde Bayamo hasta ese lugar y la lluvia de balas sorprende a la pequeña caravana enemiga. Comienza así, a las 8 y 30 de la mañana de ese día, la Batalla de Guisa.
Nueve días antes, Fidel había salido de la Comandancia de La Plata, iniciando una marcha indetenible hacia el este con su escolta y un grupo pequeño de combatientes. El 19 de noviembre los rebeldes llegan a Santa Bárbara. Fidel reúne a sus oficiales para organizar el cerco a Guisa, al frente de unos 200 combatientes del Ejército Rebelde, integrantes de la Columna Uno José Martí, así como de dos pelotones del Tercer Frente y una escuadra femenina del Pelotón Mariana Grajales.
Después de 10 días de violentos combates contra fuerzas muy superiores en efectivos y armas, los rebeldes toman por asalto el poblado y capturan gran número de prisioneros, armas y parque, fechas en las que el Comandante en Jefe Fidel Castro dio inequívocas muestras de sus dotes de estratega, de su visión política, su capacidad de combate y su valor personal.
Las jornadas de intensos combates bajo los bombardeos y el fuego de los morteros dejaron un saldo de 200 bajas en el enemigo, entre muertos y heridos. Los rebeldes solo perdieron ocho combatientes, entre ellos el valeroso rebelde Braulio Coroneaux, y otros cinco resultaron heridos.
De nada sirvió la poderosa fuerza desplegada por el ejército batistiano frente a la heroica resistencia de las tropas dirigidas por Fidel, los combates se prolongaron en los alrededores de Guisa donde fueron rechazados nueve refuerzos enviados para contrarrestar el ataque rebelde. A las 4 de la tarde del día 30 de noviembre la guarnición de Guisa abandonaba aceleradamente sus posiciones, fue ocupado el cuartel de la localidad y pronto entraba la vanguardia rebelde victoriosa al poblado.
Por coincidencias históricas, 61 años antes fuerzas del Ejército Libertador, bajo el mando del mayor general Calixto García, atacaron y tomaron este poblado el 29 de noviembre de 1897 y obtuvieron un importante botín con armamentos, ropas y víveres.
Esta importante victoria, a pocos días del triunfo revolucionario del Primero de Enero de 1959, permitió a las fuerzas revolucionarias aprovechar los armamentos allí concentrados para continuar la ofensiva. Con la toma de Guisa, Jiguaní, Baire, Contramestre, El Cobre, San Luis, El Cristo, La Maya, Alto Songo y otras localidades, quedaba despejado el camino en manos de los rebeldes para avanzar hacia Santiago de Cuba, con excepción de Palma Soriano y Maffo que serían liberados días después.
La Batalla de Guisa mostró el indetenible avance de las fuerzas rebeldes hacia la victoria y devino símbolo de la concepción estratégica militar desarrollada por Fidel para derrotar al enemigo y alcanzar el triunfo definitivo. Las páginas de heroísmo escritas durante las diez jornadas que duró el enfrentamiento bélico engrandecieron el prestigio ya ganado por el Ejército Rebelde y su máxima dirección.
El 25 de noviembre de 2000, Fidel presidiría una memorable Tribuna Abierta de la Revolución, en la que se referiría de manera memorable a la victoria de Guisa: “Nadie sabe lo que nuestro pueblo, cada vez más unido, más culto y más fuerte, es capaz de alcanzar. No descansaremos en nuestra heroica y digna lucha. Cumpliremos todos los objetivos que juramos en Baraguá… Como en Guisa, demostraremos muchas veces que nada es imposible”.
Como en cada aniversario, los pobladores de Guisa y los granmenses en general rendirán durante los próximos días el merecido homenaje de recordación a los que, a riesgo de sus vidas, libraron esta decisiva y estratégica batalla por la libertad de todos los cubanos.
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