Síntesis biográfica de los mártires del Moncada (II) |
| Publicado: 2012.12.16 - 18:43:56 / web@renciclopedia.icrt.cu / Acela A. Caner Román |
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Gilberto Eugenio Barón Martínez (1931-1953): Nació 4 de enero de 1931 en la ciudad de Camagüey. Obrero de la pequeña fábrica de calzados donde trabajaba Víctor Escalona y residente también en la Habana vieja, se incorporó a la célula dirigida por este dentro del movimiento insurreccional que organizó Fidel Castro después del golpe del 10 de marzo de 1952. Participó en las movilizaciones y en el adiestramiento militar que se impartió en la Universidad de La Habana y en fincas del interior de la provincia. Llegado el momento viajó a Oriente con Escalona y sus demás compañeros de grupo [Rolando Cortés Gallardo, Eduardo Rodríguez Alemán y Ángel García de la Cruz] en el Oldsmobile manejado por Ernesto Tizol, auto en el que llegó directamente a Villa Blanca, una granjita en la carretera hacia la playa de Siboney en la medianoche del 25-26 de julio de 1953. Allí, se negó a participar en el ataque al Moncada al igual que sus cuatro compañeros. Horas después, en unión de Escalona, fue apresado cuando se dirigía hacia Manzanillo. El mismo domingo 26 de julio fueron asesinados ambos y sus cadáveres abandonados en el entronque para el central “Sofía” de la carretera Manzanillo a Bayamo. Soltero, sin hijos, tenía 22 años de edad.
Antonio Betancourt Flores (1931-1953): Nació el 13 de julio de 1931 en una finca cercana a Artemisa, provincia de Pinar del Río. No pudo completar la enseñanza primaria, debió hacer ya desde niño pequeñas tareas rurales. De joven se trasladó a Artemisa con sus padres y un hermano. A los 16 años comenzó a Trabajar de estibador en un almacén de víveres, y debió operarse de hernia, razón por la que perdió el empleo. Con su hermano se abrió paso en el oficio de carnicero y como pequeño comerciante por cuenta propia: montó una carnicería, y ya próximo al 26 de julio de 1953 iban a abrir otra. Entre los dos sostenían a sus padres. Soltero, sus ingresos pueden calcularse aproximadamente en unos $1000 al año. Militante de la Juventud Ortodoxa, tenía estrechas relaciones con el fuerte núcleo que allí funcionaba, e inmediatamente después del golpe del 10 de marzo de 1952 se incorporó a una de las células que dirigidas por Ramiro Valdés y, a nivel provincial, por Pepe Suárez, e integradas al movimiento revolucionario que organizaba Fidel Castro, participaron en las diferentes movilizaciones y sesiones de adiestramiento militar en la Universidad de La Habana y locales y fincas de Artemisa y sus contornos. Integró el grupo de treinta hombres que se movilizó desde Artemisa hacia la capital el 24 de julio de 1953. Es uno de los treinta que ese mismo día, al cuidado de Pedro Miret, salen en ómnibus desde La Habana con rumbo a Santiago de Cuba, entre ellos 20 de Artemisa. Se hospeda en la casa de tránsito de Celda 8, con su primo Flores Betancourt, y los también artemiseños hermanos Granados Lara [Gerardo y Guillermo], José Tomás Álvarez Breto, Marcos Martí, Ciro Redondo, Emilio Hernández Cruz y Mario Lazo. Trasladado a Villa Blanca, una granjita en la carretera hacia la playa de Siboney en la medianoche, al amanecer es asignado al contingente que, bajo el mando de Abel Santamaría, disparará desde el fondo del Hospital Provincial “Saturnino Lora” hacia la parte de atrás del cuartel Moncada. Al igual que 19 de los que allí combatieron, es apresado en el hospital mucho después de haber finalizado el combate, y llevado preso al cuartel, allí se le asesina. Betancourt Flores tenía 22 años de edad.
Flores Betancourt Rodríguez (1929-1953): Nació el 2 de mayo de 1929 en una finca cerca de Artemisa, provincia de Pinar del Río. De familia muy pobre, el padre era picapedrero de una cantera, no llega a estudiar ni el tercer grado de la enseñanza primaria. Ese mismo trabajo es el que él conseguirá, lo que le permitía obtener ingresos aproximados de $720 al año en la propia cantera en la que trabajaba su padre en Caimito de Guayabal. Después del golpe del 10 de marzo de 1952, aunque no militaba en partido alguno, por intermedio de su primo Antonio Betancourt se incorpora a una de las células que dirigidas por Ramiro Valdés y, a nivel provincial, por Pepe Suárez, e integradas al movimiento revolucionario que organizaba Fidel Castro, participaron en las diferentes movilizaciones y sesiones de adiestramiento militar en la Universidad de La Habana y locales y fincas de Artemisa y sus contornos. Formó parte del grupo de treinta hombres que se movilizó desde Artemisa hacia la capital el 24 de julio de 1953. Casado, su esposa estaba en estado de una niña que nació dos meses después de la muerte de Flores. Es uno de los treinta que ese mismo día, al cuidado de Pedro Miret, salen en ómnibus desde La Habana con rumbo a Santiago de Cuba. Se hospeda en la casa de tránsito de Celda 8, con su primo Antonio, y los también artemiseños hermanos Granados Lara [Gerardo y Guillermo], José Tomás Álvarez Breto, Marcos Martí, Ciro Redondo, Emilio Hernández Cruz y Mario Lazo. Trasladado a Villa Blanca, una granjita en la carretera hacia la playa de Siboney en la medianoche del 25 de julio, es asignado al contingente que, bajo el mando directo de Fidel Castro, debía penetrar al campamento por la posta 3, pero, además, es seleccionado entre los ocho del primer auto de la caravana con Renato Guitart, el jefe de la escuadra, Pedro Marrero, el chofer, José Luis Tasende, Jesús Montané y los artemiseños Pepe Suárez, Ramiro Valdés y Carmelo Noa, los que tendrían la responsabilidad de neutralizar a los guardias de esa posta para permitir el paso de todos los demás combatientes. Aunque la misión de este grupo de la vanguardia se cumple con éxito, al fracasar el resto del plan solamente Suárez, Valdés y Montané pudieron salir del campamento; los otros cinco, incluido Flores –24 años de edad- cayeron durante el combate.
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