
El rey de España Felipe VI y la Reina Letizia Ortiz visitaron la Plaza de Armas, el Templete y el Museo de la Ciudad en el Centro Histórico de La Habana, como parte del programa de la primera visita de Estado que realiza un monarca español al mayor archipiélago de las Antillas.
En la jornada de este miércoles los monarcas condecoraron al Historiador de La Habana, Dr. Eusebio Leal Spengler con la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III.
En el Salón de los espejos del Museo de la Ciudad, otrora Palacio de los Capitanes Generales, el rey Felipe VI entregó a Leal Spengler la más alta distinción civil otorgada en España.
“Hace años aprendí que a partir de determinado momento de la vida -expresó con humildad y emoción, el Historiador de la ciudad-, todo honor y toda gloria pertenece a la Patria. Es un concepto que hoy, quizás en muchas ocasiones, aparece extraviado entre otros. El concepto del país es el territorio; el concepto de la nación es la aspiración a un estado de derecho; y el concepto de Patria es mucho más amplio, abarca el corazón y los valores morales”.
Durante su alocución el distinguido intelectual para quien como José Martí: Patria es humanidad, hizo referencia a sucesos históricos que marcan el destino común de ambos pueblos.
“En este salón ocurrieron acontecimientos extraordinarios para la historia común de España en América y particularmente de Cuba -evocó Eusebio y señaló un momento específico de gran trascendencia-: El 1ro. de enero de 1899, exactamente en la posición en la que os encontráis, el último gobernante español en suelo cubano, General Adolfo Jiménez Castellanos exclamó: 'Señor, en cumplimiento del Tratado de París y de las ordenes de mi Rey cesa de existir hoy, primero de enero, la soberanía de España en la isla de Cuba y comienza la de los Estados Unidos'.
Según afirmó el orador, la historia de Cuba y España no culminó con la República, ha perdurado en el tiempo basada en el respeto mutuo hasta nuestros días.
Sobre esos lazos que estrechan a ambas naciones, Leal aseguró: “Nada tiene nuestra patria que no haya sido signado como hijos de españoles que somos, como nieto de español que fue Antonio Maceo, como hijo de español y española como fue José Martí. Nada tenemos ni nos ha sido otorgado que no se haya conseguido con enorme sacrificio”.
Y culminó su discurso refiriéndose al orgullo del pueblo cubano porque mantiene en sus venas la más ardiente ascendencia española: “En esta historia España siempre, de una forma o de otra, nos acompaña y, en cierta medida, aquella batalla perdida la hemos continuado, luchando por la dignidad de un pueblo que habla español, que siente como suyo el romancero y el verso, que ama la literatura y el arte, y que se siente orgulloso de sus padres gallegos, vascos, catalanes, canarios de habla llana. Gente del mar o de la tierra que vinieron un día a Cuba, formaron familias, están en nuestros cementerios, descansan de tal forma todavía, que no hay una sola casa cubana, blanca o negra, mulata o mestiza, donde no aparezca mandando en la mesa o desde la tumba, un padre español”.
En la visita a la parte más añeja de la ciudad, los Reyes de España conocieron de la historia del edificio neoclásico que resguarda el lugar fundacional, El Templete, de las peculiaridades que rodean a la Plaza de Armas y su emblemática calle de madera, así como el Palacio de los Capitanes Generales, sede principal del poder español durante la época colonial en Cuba. (Con información de Habana Radio y Cubadebate).
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