
Hay fechas históricas muy conocidas y sin embargo, cada año, despiertan de la memoria, alguna novedad y vigencia. Sucede que el Primero de Mayo, Día de los trabajadores, se inscribe, entre esas efemérides, que no por antiguas o conocidas, podemos pasar inadvertidas.
La historia nos trae el año 1886, cuando las jornadas laborales en los Estados Unidos eran de dieciocho horas y las organizaciones sindicales levantaron sus voces para demandar: "Ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso y ocho horas de recreación”. Así exclamaban entonces, más de 350 mil trabajadores que paralizaron el país, con más de cinco mil huelgas. La firmeza y unión en sus peticiones devino éxito para los obreros en gran parte del territorio norteño, excepto en Chicago.
A partir de entonces, en algunos lugares del mundo el día del trabajador es celebrado para recordar además, a los mártires de Chicago. No obstante, llama la atención que la fiesta reivindicativa de los derechos laborales, donde nacieron sus orígenes -EE.UU-, no se conmemora el Primero de Mayo, y en su calendario cuenta el primer lunes de septiembre, para celebrar el Labor Day… ¿Curiosidades de la vida?... ¿Ironías de la historia? … ¿Paradojas? …
En la contemporaneidad, donde la crisis económica mundial ocupa sectores vitales de la economía, con fuertes incidencias en las llamadas canastas básicas familiares; este día aumenta expectativas y convocatorias. En diversas latitudes, es la ocasión para la huelga por un empleo; la demanda por mayor salario; la exigencia por legislaciones labores, donde se proteja al trabajador con equidad, justicia y honorabilidad.
Cuba, bloqueada por más de cinco decenios, en auténtico proceso de recuperación económica, hace grandiosos esfuerzos por mitigar las carencias materiales, y no son pocas. El perfeccionamiento empresarial, la austeridad, la organización laboral y el control en todos los centros y entidades labores; delimitan los nodos estratégicos del camino actual hacia la eficacia, con voluntad política del gobierno, junto al apoyo de la clase obrera del país, donde están presentes artistas, intelectuales, trabajadores manuales, privados, ¡todos!.
Y todos, en este Primero de Mayo, funden talentos, energías y voluntades; para desfilar por plazas, y avenidas; con paso seguro, frente erguida y voz en cuello; para entonar el himno obrero, en defensa de la obra conquistada y decir tres veces, en un tono más alto: ¡Unidad!, ¡Unidad!, ¡Unidad!.
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