
Los más antiguos oficios se mantienen y fomentan en la Villa de San Cristóbal de La Habana, y al celebrarse el medio milenio de su fundación el maestro Juan Carlos Prado, jefe del Taller de Lutheria de la Oficina del Historiador de la ciudad, ha querido regalar a esa urbe un concierto con instrumentos construidos por el emblemático centro.
La presentación prevista para este miércoles 13 de noviembre, a las 6 p.m., en el Aula Magna del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana, forma parte del III Festival Habana Clásica.
En ella se escucharán dos violines, una viola y un violoncello de la mano del cuarteto de cuerdas Impulsus, agrupación que debutará como parte del encuentro.
El novel conjunto está integrado por los violinistas Jorge Amado Molina y Claudia Santiesteban Rodríguez, el violista Hugo Hidalgo Herrera y la cellista Denise Hernández Raveiro.
En el programa conformado exclusivamente por obras del compositor Jorge Amado Molina, se escuchará -en calidad de premier mundial-, el “Cuarteto de cuerdas no. 5 Prado”, conformado por cinco movimientos: “Pensamiento bajo tormenta”, “Nocturno en habanera”, “Impulso”, “Diálogo entre los sentidos” y “Danza final”.
Completan la audición una obra estrenada recientemente en el XXXII Festival Internacional de Música Contemporánea de La Habana titulada “College DSCH” y la tocata “Danza de los fugitivos”.
El Taller de Lutheria de la Oficina del Historiador de La Habana es una institución que restaura y fabrica instrumentos como violines, violas, violonchelos, y otros de cuerda frotada.
El centro además de reparar, restaurar y fabricar instrumentos musicales prepara a jóvenes profesionalmente para este oficio.
La luthería es un arte que se dedica a la construcción de instrumentos, principalmente de cuerda, con caja de resonancia y mástil. Al artesano se le denomina luthier o lutier, y no sólo se encarga de elaborar, sino también de reparar e incluso vender.
Iniciado en 2003 el taller es fruto del trabajo conjunto entre la Oficina del Historiador, la región italiana de Cremona y la organización no gubernamental belga Luthiers Sans Frontières.
Desde su inauguración, el taller adscrito al Gabinete de Conservación y Restauración, ha reparado numerosos instrumentos y arcos y fabricado otros con la ayuda de luthiers extranjeros que participan en el entrenamiento del personal.