Como muchos conocen durante el dominio colonial el gorrión simbolizaba a los españoles y la bijirita a los cubanos. A propósito del simbolismo españolizante del gorrión, les cuento que allá por el 1868, cuando ya los cubanos estaban peleando por la independencia y mientras paseaba por la Plaza de Armas un integrante del agresivo y sanguinario Cuerpo de Voluntarios encontró un gorrión muerto. ¡Para que fue eso!. Al reunirse un grupo de españoles alrededor del cadáver del pequeño pajarito, decidieron colocarlo en un sarcófago, haciendo guardia y rezando respetuosamente ante el mismo.
Pero ahí no termino la cosa. El gorrión fue tendido en el Castillo de La Fuerza, y honrado con funerales militares. Dignatarios de la iglesia oficiaron misa de cuerpo presente al ave. La presencia del Capitán General en el velorio dio un realce especial a la velada mortuoria.
Se consideró justo que el gorrioncito, como símbolo de España debía ser paseado por Guanabacoa, Puerto Príncipe y Villa Clara. La ceremonia habanera se repetiría en los lugares señalados.
Pero en Guanabacoa ocurrió un hecho sorprendente. El gorrión fue situado en una especie de altar a la vista de todos los fieles servidores de España, pero inesperadamente hizo su aparición un gato negro el que al imaginarse al gorrión posado en aquel céntrico lugar, veloz como un rayo logró tomar el inmóvil pajarito entre su garras, pero inmediatamente fue rodeado por el cuerpo del Batallón de Voluntarios, que lograron rescatar el cadáver del gorrión y hacer prisionero al felino. La llegada del dueño del gato, un español recalcitrante, salvó al animalito de ser pasado por las armas. Toda aquella orgía de imbecilidad y ridiculez también se le agregó un himno:
Morir al pie del cañón
Con valor y bizarría
La Escuadra de Artillería
Jura en tu tumba, gorrión
Aunque venga esa canalla
Resistirán temerario
La Escuadra de Voluntarios,
Porque si bisoños son,
Sabrán, entrando en campaña,
Al grito de ¡Viva España!
Morir al pie del cañón.