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Manuel García: El rey de los campos de Cuba |
| Publicado: 2012.10.18 - 21:41:33 / web@renciclopedia.icrt.cu / Juan Blas Rodríguez |
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Manuel García, a quien llamaban El Rey de los Campos de Cuba, por sus actividades realizadas durante la colonia, según testimonio de un contemporáneo suyo, a los doce años mató a machetazos a su padrastro porque maltrataba a su madre. Huyó a Pinar del Río desde su Alacranes natal. Allí cometió sus primeras fechorías: robó cujes de tabaco para luego revenderlos; hizo una exigencia de dinero al Jefe de Almacén de los ferrocarriles y al negarse éste quemó el almacén; robó una yunta de bueyes y dio muerte a los dos guardias civiles que lo persiguieron. Formó una partida con otros ocho facinerosos y todos ellos se dedicaron a las exigencias de dinero y secuestros que muchas veces culminaron en asesinatos.
Su supuesta participación en la Guerra de Independencia de 1895 parte de la versión de que al ser muerto, se dirigía en unión de los suyos a incorporarse a la revolución en Oriente. Pero, de ser cierto el propósito, éste no se realizó porque su muerte se produjo el mismo 24 de febrero de 1895, día del comienzo de la guerra. Ese día invitaron al bandolero y sus secuaces a comer en una tienda llamada “El Seborucal”, en Ceiba Mocha, y allí un sacristán disparó sobre él quedando muerto en el acto.
Hay, además, el antecedente, recogido por uno de sus biógrafos, que dice: “Cuando el bandolero Manuel García ofrece contribuir con ocho mil pesos a la causa revolucionaria, José Martí rehúsa el ofrecimiento. “La República – dice – ha de nacer limpia desde la raíz.
Es obvio, pues, que no pudo participar en la guerra y mucho menos hacerse merecedor del grado de Capitán del Ejército Libertador.
Independientemente de esta reflexión aparecida en la revista Bohemia, podemos decir que la vida de Manuel García fue, es y será una eterna leyenda. Cientos de preguntas se
han hecho y cientos quedan por contestar. Veamos:
1.-El destino final del dinero que entregó para la Revolución y que nuestro Apóstol rechazó.
2.-Su evolución de bandolero a patriota y revolucionario.
3.-La verdad histórica sobre los hechos que condujeron a su muerte.
Estos, entre otros, son aceptados en la vida del rey de los Campos de Cuba que aún quedan y posiblemente quedarán en las tinieblas.
Sobre el dinero que Manuel García donó a la causa de la independencia se dice que manos menos escrupulosas o, quizás más prácticas y realistas que las del Apóstol, recibieron los doblones para comprar armas para la guerra que se avecinaba, aunque las malas lenguas aseguran que el dinero fue a parar a los bolsillos de algunos falsos patriotas.
Sobre la inesperada muerte de Manuel García existieron y existen varias versiones:
Que el 24 de febrero de 1895, cuando marchaba al encuentro con los patriotas que ese día se alzaban contra el régimen colonialista, fue asesinado por el práctico que lo conducía. Se asegura que el práctico fue enviado y pagado por el o autores intelectuales del asesinato.
En la prensa el 3 de marzo de 1895, se señala a Felipe Díaz de la Paz, sacristán de Canasí como autor del disparo que mató a Manuel García en la tienda Seborucal, a dos kilómetros de Ceiba Mocha, y el ajusticiamiento de este por los hombres del Rey de los Campos de Cuba. Esta ha sido la versión más difundida.
Otros aseguran que el rico hacendado Pedro Fernández de Castro, quien fuera secuestrado por Manuel García y al que le exigió mil centenes, le pagó a Fidel Fundora para que se incorporara a la tropa de Manuel García y le diera muerte.
Años más tarde Fidel Fundora manifestó que se alzó con la banda de Manuel García, compuesta por unos de cien hombres, el 24 de febrero de 1895, para unirse a la lucha revolucionaria y que cuando marchaba hacia el punto del alzamiento, se encontraron con los guardias civiles, generándose un violento y nutrido tiroteo. Al cesar los disparos fue encontrado el cadáver de Manuel García. Considera que Manuel García cayó, quizás víctima de los tiros de los guardias o por errores de sus propios hombres. Fue una muerte casual, aseguró.
Aún quedan versiones sobre las aventuras y desventuras de nuestro polémico personaje.
Varios libros se han escrito buscando la verdad o escamoteándola. Pero veamos algunas reflexiones que hemos encontrado revisando viejos periódicos y revistas: Dice Federico Villoch en 1937 en el Diario de la Marina: “Las depredaciones del bandolerismo, eran miradas con extrema simpatía por el elemento criollo, por lo que significaba de hostilidad al gobierno tiránico de la colonia. Manuel García llegó s convertirse en un verdadero héroe de leyenda”.
En la revista Bohemia leemos lo siguiente: “Pasados los años, Manuel García devino símbolo de una época, un reflejo de un sistema político, producto de un ambiente social.
Habían caído sobre él los anatemas más terribles y las bendiciones de muchos.
Realizaría secuestros de opulentos señores de la colonia a la vista de las autoridades; protegía a los infelices, ayudaría económicamente a la revolución, castigaría a los bandidos sin escrúpulos, y sobre todas las cosas, su nombre, en décimas y cuartetas, rodaría por cada rincón de la isla:
Y dice Manuel García
que si no le dan centenes,
él descarrila los trenes
y mata la policía.
¿Otra más?
Y dice Manuel García
que si no le dan doblones,
le quita los pantalones
al jefe de la policía.
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