
“Mi país me empezó a interesar en Francia”, dijo Lydia Cabrera, convencida de que allá encontró un importante cauce antropológico para sus inspiraciones. En 1922 había llegado a París y en tierras galas estuvo hasta 1939. En Europa surgieron fuertes motivaciones para la etnóloga, investigadora y narradora cubana.
“A orillas del Sena, imbuida en los estudios de las culturas orientales y rodeada del incipiente regusto estético de la vanguardia por las civilizaciones primitivas, en especial por el mundo africano, se percatará de que en su archipiélago natal existe un caudal inexplorado de mitos, ritos y relatos africanos”, según explica Marie Guiribitey, investigadora de la Florida International University.
A partir de ese descubrimiento, Lydia labró un camino importante, tanto así que sus estudios sobre la presencia y huellas de la cultura africana en Cuba, sobre todo en sus aspectos lingüísticos y antropológicos, son referencia obligada para los estudiosos de estos temas o los simples interesados en descubrir los anales genealógicos de los que provenimos.
“En sus cuentos, Lydia Cabrera realiza una elaboración literaria con el material exuberante de la mitología de la raza yoruba o lucumí. Porque como bien advierte en el prólogo a los Cuentos negros de Cuba, su maestro, el folclorista y etnólogo cubano Fernando Ortiz, mucho hay de creación literaria en sus relatos, ya que “no hay que olvidar que estos cuentos vienen a las prensas con una colaboración, la del folclore negro con su traductora blanca”, explica Salvador Bueno.
En este volumen la autora se refiere a mitos y leyendas afrocubanas. Algunas de sus narraciones están protagonizadas por personajes humanos, otras, por personalidades del panteón yoruba: Obaogó, Oshún, Ochosi…
Podemos encontrar historias sobre las prohibiciones del Sol y su relación con las cuerdas de luz, sobre el efecto de volverse blanco (generado después de subir hasta la Luna), o sobre cómo nació el primer hombre a partir de la gestión de su creador, Oba-Ogó.
Como dice Guiribitey, no es de extrañar que exista una reincidencia del mito fundacional y un despliegue de ritos y magias en la mayoría de sus cuentos porque obviamente al repetir los mitos, el hombre, en este caso particular: el negro, revive la era prístina cuando los dioses lo concibieron.
Así, estos Cuentos negros de Cuba, son una invitación a conocer motivos religiosos y folclóricos que caracterizan la idiosincrasia nacional. En ellos están muchas leyendas nuestras, contadas desde la inspiración de quien supo mezclar la cosmología, las supervivencias totémicas y las fabulaciones sobre animales para mostrarnos nuestro real-maravilloso archipiélago legendario.
Lydia Cabrera Marcaida (EcuRed)