
Desde el desarrollo de los libros electrónicos en particular, y de los diversos formatos de lectura digital en general, se han publicado innumerables artículos para destacar las ventajas y flaquezas de esos sistemas en relación uno con el otro.
Los defensores del ebook valoran sobre todo posibilidades como la de llevar una biblioteca entera en el bolsillo, la de adecuar el tamaño de las letras a la necesidad de cada persona, y por el acceso a los textos por muy bajo costo o incluso gratis.
El libro de papel, por su parte, conserva la magia de la experiencia física: diseños, colores, texturas, olores y múltiples recuerdos asociados con los volúmenes, es decir, el aura del objeto único. Además está la certeza de que nunca ha de fallar cuando se necesite: no habrá baterías agotadas, incompatibilidad entre formatos y archivos, ni la obligación de comprar un dispositivo nuevo cuando el antiguo no de más de sí.
Sin embargo, no todo pasa por simples gustos o conveniencias. A diferencia de la música -ámbito en el cual, más allá de los matices en la calidad del sonido, en esencia es lo mismo escuchar una canción proveniente de un disco de vinilo, de una cinta, de un CD o de un archivo mp3-, la lectura de un texto impreso en papel parece tener efectos distintos que si se realiza desde una pantalla. Lo dice la experiencia de muchos lectores, y también varios estudios científicos realizados en los últimos años.
Según un estudio realizado a estudiantes universitarios de Estados Unidos, Japón, Alemania, India y los países escandinavos, ellos prefieren entre ambos soportes, el papel, pues el 92 % de los alumnos afirma que se concentraban mejor con los textos impresos. Muchos señalaron también que, al leer en papel, entienden más y se distraen menos.
Y otra cuestión importante es la relacionada con la noción espacial de la lectura. Según el estudio los textos impresos dan una sensación de "dónde estás" en el libro: los alumnos que formaron parte de la investigación dijeron poder "ver" y "sentir" en qué parte del texto se hallaban, cosa que no ocurre con la lectura digital.
Algunos estudiantes destacaron el placer del olor del papel y hasta señalaron que la "lectura real" es la que se hace de los textos impresos.
En 2013, un trabajo realizado por científicos de Estados Unidos y Corea del Sur llegó a la conclusión de que los lectores de noticias impresas recuerdan "significativamente más" que los de artículos online.
Y eso también está relacionado con la concentración. Los investigadores dieron a un grupo de estudiantes ejemplares de un periódico en papel, y a otro grupo les dijeron que leyeran la web del mismo periódico. Los del primer grupo recordaban luego más y mejor las noticias.
Hasta este minuto, no obstante el avance de la tecnología, las empresas de distribución de libros siguen teniendo una gran sostenibilidad gracias a los libros impresos en papel. En materia de venta de libros en España, Reino Unido, Canadá, aun el libro físico es una dulce tentación para los lectores, quienes los compran con convicción, siendo conscientes de que algunos podrían descargarlos gratuitamente por Internet.
El porcentaje de lectores de libros digitales no es tan alto aun, por lo que todo indica que para que se concrete la muerte total del libro impreso pasarán muchas décadas. O quizá nunca se concrete; el cariño que inspira el libro en papel es único; algo tan valioso como lo es las llaves de tu auto, tu propio PC o la camiseta de tu equipo de futbol favorito.
El libro impreso siempre tendrá ese plus de ser un objeto icónico y cercano, distinto a lo elemental que es tener un libro archivado en un smartphone, PC o tablet.