
Una Revolución, si es verdadera, se nutre de sus mejores hijos, especialmente de los jóvenes, para llevar adelante las nobles acciones que se propone. En Cuba se tiene muy en cuenta que la juventud es una de las etapas más bellas y emotivas de la vida, en la cual se definen ideales, objetivos, personalidad y se adquieren conocimientos importantes que se ponen al servicio de la sociedad, con un efecto duradero.
La vinculación de la Unión de Jóvenes Comunistas con los jóvenes es uno de los principios cardinales para su existencia, porque a ellos se debe y representa.
Esta organización, encargada por la Constitución de la República y por el Código de la Niñez y la Juventud de la atención a los niños, adolescentes y jóvenes cubanos, como rectora de la política con los jóvenes tiene capacidad para promover acciones y coordinar las actividades de los diferentes ministerios y entidades comprometidas con la juventud. Aunque es una organización selectiva, su actividad posee proyección de masas que beneficia a toda la población de niños y jóvenes cubanos.
Todo lo dispuesto y articulado por la organización juvenil entronca de manera coherente con las exigencias que, en cada momento histórico, ha tenido la juventud, al asumir las grandes tareas y aquellas que en su actuar cotidiano requieren de su decisiva presencia.
No por azar, el artículo 6 del Capítulo I del actual Proyecto de Constitución de la República de Cuba contempla que: “La Unión de Jóvenes Comunistas, organización de la juventud cubana de vanguardia, cuenta con el reconocimiento y el estímulo del Estado, contribuye a la formación en los jóvenes de los principios revolucionarios y éticos de nuestra sociedad, y promueve su participación activa en la edificación del socialismo”.
El artículo define certeramente que esta organización política, también mediante el trabajo de sus organizaciones estudiantiles y movimientos juveniles, contribuye junto a las demás organizaciones, instituciones y organismos dentro del sistema político cubano a la formación de los niños, adolescentes y jóvenes, propiciando una participación real, activa, consciente y entusiasta de estos en la sociedad para la toma de decisiones, donde se tienen en cuenta sus gustos, preferencias y proyecciones como sector social.
Es por ello que en el amplio debate popular que desde el 13 de agosto del presente año se lleva a cabo en el seno de diversos espacios laborales, educativos y comunitarios, la juventud cubana ha sabido aprovechar cada ocasión para hacer sentir su palabra y sus criterios con respecto a la diversidad de artículos que la Carta Magna contempla, consciente de la trascendencia que implica para las presentes y futuras generaciones la nueva Constitución de la República de Cuba.
El carácter estatal de la política de juventud en Cuba, fijada como norma superior del Estado cubano, y la institucionalidad descentralizada y consensual que la garantiza, permite además que el sistema de atención a los niños, adolescentes y jóvenes llegue a todos los rincones del país.
Los jóvenes, además de tener garantizados sus derechos, poseen un peso generacional en todos los niveles de decisión de Cuba, que incluyen el Consejo de Estado y el Parlamento.
Ha sido la Revolución, de la que todos los jóvenes cubanos son fruto legítimo, la que les ha dado la inusual responsabilidad de construir su propio destino, libre de los males que aquejan a los de otros países del mundo.
En muchos momentos decisivos de la Patria ha sido evidente la confianza de la máxima dirección de la Revolución en su juventud, porque se sabe que puede contar con ella para las presentes y venideras batallas, por su capacidad de entrega, sacrificio y protagonismo, pues ha sabido enfrentar con dignidad los conflictos de su tiempo.
En el profundo proceso de debate y discusión del Proyecto de Constitución, que se extenderá hasta el próximo 15 de noviembre, los jóvenes del mayor archipiélago de las Antillas hacen suya la prédica martiana: “Con esta fe vivimos, con este cuidado prevemos, con esas miras preparamos. Juntos en esta hora de fuerza y pensamiento, juntos para ahora y para después”.
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