El nacimiento de Fermín ocurrió en un ambiente muy humilde de La Habana el 10 de julio de 1853 y fue entregado casi recién nacido a una casa de beneficencia de las existentes en la época, con una nota prendida a su pañal especificando esa fecha, de donde salió más tarde cuando fue adoptado.
Se sabe que José Martí y él coincidieron en nacer ese mismo año y se conocieron en 1864, en el Colegio San Anacleto, a partir de lo cual se tejió entre ellos una amistad fraterna que se ahondó más en las aulas del Colegio San Pablo, bajo la guía certera de su director, el patriota, poeta y educador Rafael María de Mendive. Entre ambos hubo una comunión de principios e ideales que los acompañó toda la vida, en su afán de justicia y de liberar a Cuba.
Aspectos poco conocidos de Fermín después de la caída en combate de Martí revelan la firmeza y la profundidad de la amistad y hermandad que ambos se profesaron.
Casi finalizando el siglo XX fue hallada en una casa del Vedado capitalino cubano una importante carta escrita por Fermín en La Demajagua, con fecha 19 de marzo de 1898, y dirigida al entonces Coronel Bernabé Boza del Ejército Libertador, a quien apreciaba mucho.
La misiva, ya amarillenta por el paso del tiempo y con una exquisita caligrafía, formaba parte del Diario del Soldado donde él refirió pormenores sobre las personalidades participantes en la contienda libertaria.
Es un texto de ardiente cubanía que posee un título trascendente: “Martí no ha muerto” y en él desborda sus sentimientos ante la sensible pérdida del amigo, del hermano, y su significación para los patriotas que lo albergaban en su corazón, resaltando su profunda visión frente a los intentos de Estados Unidos hacia la nación caribeña, su americanismo, su patriotismo, su entereza y perseverancia, entre otras muchas extraordinarias cualidades del Héroe Nacional de Cuba que se fundamentan en el texto.
Ha sido considerado este un manuscrito de una validez histórica excepcional, por su contundente reflexión en torno a Martí, a Cuba y América. Refleja su espíritu profundamente antimperialista y su visión de Cuba en esa fecha; con un verbo apasionado Fermín supo impregnarle de principio a fin el dolor que provocó la muerte del Apóstol en los cubanos dignos.
Una de las ideas más destacadas expuestas por él en esta misiva hace clara denuncia sobre el papel del imperio norteamericano: “No nos importa que Estados Unidos no hayan declarado al mundo con el reconocimiento de la beligerancia nuestro derecho a la independencia. Ese derecho está escrito en la bandera de todos los pueblos libres de América y -como enseñó Martí en aquel Congreso (Panamericano de 1889)- a los pueblos libres se les puede someter por la fuerza; pero esos pueblos sometidos no pueden amar nunca la bandera opresora y van a la muerte con la Patria en el corazón, y con la maldición y la protesta en los labios”.
Tiempo más tarde, el 28 de septiembre de 1906, teniendo ya muy afectada su salud y el dolor por la traición republicana al ideario de Martí, escribió una nota breve al propio Coronel Bernabé Boza del Ejército Libertador, donde expresaba:
“… estoy enfermo de cuerpo y alma, y apenas tengo fuerzas para abrazarte y llorar sobre las ruinas de nuestra Cuba querida…”.
A Fermín Valdés Domínguez lo caracterizó siempre su fidelidad a los principios, su amor a la libertad de Cuba, su patriotismo sincero, su empeño para no olvidar los crímenes, el sentido de la dignidad y del coraje, su denuncia y enfrentamiento a todas las injusticias y por ser testimoniante fiel de su tiempo. Sus acciones y la profundidad de sus pensamientos lo demuestran ante la Historia.
De él Martí en una ocasión destacó: “¡Ah! Ese hombre no ha vindicado solamente a los estudiantes de Medicina, ese hombre ha vindicado a la sociedad cubana. Ese fue el singular servicio de Fermín Valdés Domínguez a su Patria… Nos queremos, como de la misma raíz”.
De él también Máximo Gómez dijo en 1898 que fue un soldado fiel que cumplió honrosos deberes desde su adolescencia. Por eso recordarlo un día como hoy y ser consecuentes con su ejemplo, a 166 años de su nacimiento, es dar el merecido lugar que en la vida de cada cubano debe ocupar por siempre este destacado patriota.