La castidad de un cinturón |
| Publicado: 2012.03.07 - 11:48:59 / web@renciclopedia.icrt.cu / Juan Blas Rodríguez |
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“Señores pasajeros, ajústense los
Cinturones de protección…”
La aeromoza.
Cuando visitamos una playa y vemos a miles de mujeres cubriéndose pudorosamente las partes mas sensibles a la mirada curiosa masculina, con el simpático y popular bikini o con el famoso hilo dental, por una extraña asociación de ideas, pienso en el cinturón de castidad, que es precisamente el tema que queremos abordar, pues conversar sobre el bikini o el hilo dental, ocuparía un espacio tan reducido como el área que cubre cada una de estas prendas a sus habituales usuarias.
Pero empecemos por definir el vocablo castidad que, según el diccionario, es virtud opuesta a los apetitos carnales. Significa generalmente la virginidad de la muchacha soltera y la abstención del acto sexual fuera del matrimonio. La castidad de una soltera y una casada son dos conceptos completamente diferentes, la idea misma de la castidad varía según el lugar, época, costumbres, tradiciones, etc.
La Iglesia consideraba, y considera, la castidad como un deber, cuya violación constituía una ofensa a Dios. No obstante, por el fuerte influjo de estas ideas y preceptos del cristianismo durante la Edad Media, hicieron su aparición los llamados “cinturones de castidad”, inventados y construidos por el hombre para preservar la moral de la época en las relaciones sexuales, esencialmente el de las mujeres casadas con los gloriosos soldados que partían a combatir a tierras lejanas, por tiempo indefinidido. Todo parece indicar que aquellos valientes guerreros de la antigüedad no confiaban mucho en la fuerza que sobre las mujeres ejercía la prédica religiosa.
Este polémico artefacto fue obra de hábiles herreros, cerrajeros y artífices que los confeccionaron de diferentes formas y con variados adornos. Verdaderas obras de arte preciosos. Fue la moda entre las mujeres casadas durante una época, a la fuerza, pero moda al fin. Aunque de uso muy discreto y particular, es que aun no se habían inventado las pasarelas. Un cinturón menos conocido fue el utilizado para impedir la masturbación, la que se consideraba un perversión sexual, y se construían tanto para el sexo femenino, como para el masculino, fundamentalmente, para los jóvenes.
En el caso específico de los cinturones de castidad, se fabricaban de hierro de poco peso que cubría el sexo de la mujer, que el marido colocaba en la cintura de su esposa antes de partir a la guerra o a un viaje largo o quizás corto, dependía del nivel de confianza o desconfianza que el marido tuviera a su esposa. Los celos también deben haber jugado un papel en el singular triángulo esposo, mujer, cinturón de castidad. Lo real y verdadero es que el marido se llevaba consigo la única llave que el cerrajero le entregaba, lo que garantizaba que la mujer no le seria infiel.
No he logrado averiguar si algún herrero curioso fabricó un duplicado de la llave para quedarse con ella, sabe Dios con que intenciones, aunque con seguridad debe haber sido para en caso que la original perdiera el guerrero en una batalla, digo yo, que no soy tan mal pensado como algunos de mis lectores y lectoras.
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| Roberto Juárez Mejía / México / juarezmejia@yahoo.com.mx |
| 07.09.2014 - 11:13 pm |
saludos a los hermanos cubanos,y especialmente a mi gran amiga Yaimara Valdéz, de Santa María, La Habana Cuba,gracias por dispensarme tu amistad, cuando estudie,El Doctorado en la CUJAE. Si puedes escribeme, a mi correo
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