
En las proximidades de la Bahía de Santiago de Cuba se construyó el primer Ayuntamiento del Nuevo Mundo.
No obstante los rumores sobre la fuerza de sus olas, la supuesta desaparición de embarcaciones en sus cercanías, la indescifrable marea, así como la presencia y profundidad de la Fosa de Bartlett, las relaciones de los santiagueros con su hermosa bahía son armónicas y enriquecen sus tradiciones.
El almirante Cristóbal Colón surcó sus aguas en 1502, e impresionado por su singular belleza la bautizó con el nombre de Puerto Rey, por esto y mucho más, se ubicó aquí la capital de la Isla hasta 1550, cuando pasó a La Habana.
En las proximidades de la Bahía se construyó el primer Ayuntamiento del Nuevo Mundo, donde se ordenó el viernes 7 de abril de 1518 que zarpara la expedición de Juan de Grijalva con la misión de explorar las costas de México, el cual no logró el objetivo. Realmente el que tuvo éxito en esta empresa fue Hernán Cortés, quien fuera el primer alcalde de Santiago de Cuba, y que desobedeciendo las órdenes del gobernador Diego Velázquez marchó y logró desembarcar en México.
En el puerto santiaguero y procedente de Haití entraron a Cuba, en 1524, los primeros 300 esclavos, congos, carabalíes y mandingas, los que se convirtieron, mediante el proceso de mestizaje, en parte importante de la formación étnica y cultural de nuestra nación.
La importancia marítima del puerto santiaguero atrajo la atención de corsarios piratas y filibusteros. El ataque más importante fue realizado por el corsario francés Jacques de Sores, el que ocupó la ciudad durante más de un mes.
A principios del siglo XVII fue derrotada la poderosa escuadra inglesa, años después en reconocimiento a esta hazaña el rey Felipe V concedió a la ciudad de Santiago de Cuba el título de “muy noble y leal”.
Otro día le hablaremos sobre el combate en la había santiaguera de la flota norteamericana contra la flota española, cuya derrota condujo a la desaparición del imperio español de la tierra cubana.