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José Martí: “Soy avaro del tiempo” |
| Publicado: 2015.06.18 - 12:37:01 / noracal@enet.cu / MSc. Nora Rodríguez Calzadilla |
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Detrás de los héroes y las personalidades de la historia se tejen leyendas, a veces mitos, que en ocasiones podrían alimentar certidumbres, dadas la curiosidad y la avidez de conocimientos.
Decir que a nuestro cultísimo José Martí le han atribuido innecesariamente algunas frases nunca dichas por él y rasgos físicos como el de su talla por ejemplo, muy lejana al arquetipo original, no es un secreto, ni inédito tema.
Para quienes no vivimos el tiempo presencial de José Martí, sus características físicas, personológicas, psicológicas, emocionales, incluso, algunos hábitos y enfermedades que padeció, nos llegan a través de la muy enjundiosa documentación en diversos soportes del y sobre el Apóstol de nuestra independencia.
Fuentes textuales y visuales - fundamentalmente fotografías, dibujos, grabados o pinturas- permiten acercarnos al ser humano desmitificado, e identificarlo en cualquier esquina del mundo donde habite la bondad, la sabiduría, el buen hablar, la caballerosidad, o el decoro, entre tantas virtudes del hombre que sufrió, rió, penó y amó y fue amado.
Martí conquista admiraciones diversas por sus luces y agudeza abarcadora en polifacéticas aristas del conocimiento humano, en acciones patrióticas y redentoras por la libertad de Cuba, y como si fuera poco, en la cantidad de textos, escritos en diversos géneros literarios y periodísticos, que nos dejó el hombre de La Edad de Oro que solamente vivió 42 eneros. ¡Tanto hizo en tan corta vida terrenal!... que el tema remueve asombros y maravillas, porque frente a tanta sobriedad declino ante los milagros.
Sucede que el gran genio cubano pactó con Cronos para aprovechar muy intensamente cada minuto que le prodigó el tiempo... Dicen que acostumbraba a escribir con rapidez aunque siempre que los manuscritos no colmaran sus expectativas, desechaba una y otra cuartilla hasta lograr el objetivo en pulcro texto.
El encantador poeta que tanto amó a las mujeres, a los niños y las niñas, a su familia y a su Patria entera, era un hombre alegre y acreedor de cultura vastísima en honra impecable.
Cuentan que toda persona que se acercaba a él, terminaba queriéndolo y lo creo, porque quien se adentra en el pensamiento y el sentimiento vivo en las letras martianas, lo ama en gerundio y podría correr el riesgo de renovar en la retina algunas ópticas para entender fenómenos y esencias universales.
En palabras del artista que entrevisté aquel día: “Encontrar a Martí fue hallar a Dios porque me cambió la vida”.
Muy cerca del Apóstol estuvo el Comandante Luis Rodolfo Miranda, nacido en Guanabacoa, La Habana, el 18 de mayo de 1876 y de quien se conservan algunas de sus publicaciones en periódicos de la época referidas a su relación con Martí y acerca de las cualidades y dones del Héroe Nacional de Cuba.
“Martí no era solo el Maestro, era el caballero, el amigo, la alegría. Martí con su gran don de gentes, cautivaba con su inteligencia, dominaba con su alma buena y generosa, Martí era la bondad personificada”. (1)
En otra publicación relata una anécdota muy interesante acerca del aprovechamiento del tiempo en José Martí y asociado a sus hábitos de lectura y aseo personal. (2)
“Mis relaciones con Martí eran cada vez más íntimas por encontrarse oculto en casa de su médico el doctor Ramón Luis Miranda.
“Martí, se daba su baño diario, y el tiempo que permanecía sumergido en el agua que contenía la bañadera, Martí leía algún libro. Como yo estaba siempre pendiente de él, y procuraba por todos los medios que su permanencia en casa de mi familia le fuese grata, no lo perdía de vista, y por otro lado, yo veía con gusto que a él le era agradable nuestras atenciones, que lo tratábamos como un familiar querido.
“Oigo que Martí me llama, penetro en el cuarto del baño, lo veo dentro del agua, con un libro en la mano, que acababa de cerrar y me dice: -Hazme el favor de traerme “tal otro libro” (…) y corriendo fui a buscarlo, y se lo traje sin demora. Al entregárselo le dije a Martí: -¿Hasta en el baño, Martí?- Y él me contestó: - Es que me falta el tiempo, soy avaro del tiempo”.
Notas y fuentes consultadas:
(1) El Comandante Luis Rodolfo Miranda La Rúa (1876-1952). Amigo personal de José Martí y leal colaborador. El 23 de enero de 1923 fue designado Embajador de Cuba en Bélgica. Luego, entre los años 1936 y 1939 se desempeñó como Secretario de Estado.
(2) “Martí y su Hotel” (Año XXXI) y “Martí en el Baño”, son dos de las publicaciones de Luis Rodolfo Miranda, en la prensa de la época. Los dos originales recortados han llegado a nuestros días, sin precisión de fechas de publicación, ni el nombre del periódico. Estas fuentes son atesoradas en la Colección Martiana, de la Sala Cubana en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, BNCJM, por sus iniciales.
- Consultamos algunas fuentes bibliográficas entre papelería, prensa y documentación de la Sala Cubana, Colección Martiana, Año XXI, No.53, BNCJM
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