
Un mensaje con profundas raíces filosóficas de la savia de grandes pensadores y maestros del arte, como Arthur Schopenhauer, Immanuel Kant, Hermann Hesse, Goya, Rembrant y Turner, es el resultado de la más reciente muestra personal del joven artista cubano José Capaz, que se exhibe por estos días en la sala transitoria de la Casa de México, sita en la calle Obra Pía esquina a Mercaderes, en La Habana Vieja.
La exposición, titulada Sedición, parte de muchas lecturas literarias y artísticas, según confiesa el propio artista: “Es una serie de obras que he realizado desde que me fui del grupo de Stainles. Estoy haciendo una obra nueva que parte del estudio y muchas lecturas de Schopenhauer, Kant, de los más grandes maestros del arte como Rembrandt, Turner, Goya. Es una obra más oscura que recuerda el arte clásico, pero al final con una vista más contemporánea”.
Al indagar sobre el concepto de la obra y qué ha querido buscar en esta exposición que nos puede parecer –en una primera lectura–, con claros mensajes ecologistas, el artista nos aclara: “Sedición, para mí, habla de una sedición más humana, es una sedición contigo mismo. El concepto de la obra va, sobre todo, por una obsesión de la voluntad y para mí el árbol –a pesar de ser uno de los seres vivos con menos movilidad, solamente se mueven por el viento–, tiene una voluntad muy grande”.
Y añade al respecto: “En una lectura que hice de Schopenhauer hablaba que una semilla de un árbol puede estar sin evolucionar por millones de años y, de pronto, se siembra y germina. Eso habla de una voluntad muy grande que se relaciona con lo humano y creo que uso el símbolo de árbol para al final hablar sobre esa relación con el hombre. El tema es más existencial, más humano. Y sedición es ese concepto de ir en contra de nuestro mismo pensamiento, de nuestra moral, de nuestra voluntad, de nuestra misma existencia”.
Pues para Capaz el árbol es un símbolo humano, ya que establece a través de él una comparación entre la voluntad-hombre y la voluntad-árbol y así retoma una reflexión más existencial del hombre.
Cambios estéticos y conceptuales
El artista declara haber cambiado su estilo, a la hora de crear Sedición, quizás tratando de llegar a un punto con gran valor estético y conceptual en su obra.
“Estudié pintura y para mí es uno de los problemas más grandes que hay en el arte a la hora de llegar a una visualidad, a un concepto relativamente nuevo. La pintura es la expresión de mayor trascendencia, la de mayor épocas atrás, muchos han incursionado en la pintura y para mí es un experimento que no sé si será ambicioso, pero son estudios para llegar a un nivel personal en el que sienta que estoy haciendo algo relativamente nuevo conceptual y estéticamente.
“Estoy partiendo de los grandes maestros como reiniciando todos mis períodos, de hecho, esta etapa de mi pintura se llama período vulgar y como estuve trabajando en grupo llamé a ese momento período grupal y, al anterior, período inicial que fue cuando estudié en San Alejandro. Estoy dividiendo todas mis series en períodos porque he cambiado mucho de estilo buscando, tratando de llegar a un punto específico donde haya un valor estético y conceptual en la obra que de verdad me llegue”.
El gran formato
Con curaduría de María Lucía Bernal Delgado, especialista del Museo Nacional de Bellas Artes, la muestra la componen cinco piezas de gran tamaño.
“Una de mis obsesiones es el tema del espacio en la pintura –nos confirma el joven creador graduado de la Academia de San Alejandro en 2010 y subraya: “creo que es muy importante que la persona que esté frente al cuadro sienta, de alguna manera, que está relacionado con él y el formato es una de las formas más rápidas e impactantes de hacerlo.
“Son obras que quería realizar a escala del árbol y necesitaba un gran formato donde los anillos se percibieran, donde la grandeza de un árbol se sintiera en toda su magnitud, bidimensionalmente como es lógico, pero que se notara esa grandeza de la dimensión, pues como los maestros que explotaban los grandes formatos ya que llevan un gran estudio, más tiempo, para mí esta escala es muy importante en bases conceptuales, de espacios, de cómo influye en el espectador”, sentencia.
“La obra más grande tiene 10 metros por 3,50 de altura y tuvimos que tapar varias puertas para que ocupara bien el espacio que requería, la galería tiene paredes suficientes, no hay una aglomeración, que eso me preocupaba en un primer momento por las grandes dimensiones y que todo se viera muy abarrotado, pero al final todo fluyó de la mejor manera posible.
“Son cinco pinturas nada más, la más pequeña tiene 3,50 metros de alto por 2,50 de ancho. También puse algunos proyectos que la curadora María Lucía quiso insertar como huellas de trabajo; son sacados de mi agenda porque me apoyo en fotos de árboles talados, pero al final la composición es mental.
“Las obras de la exposición Sedición estuvieron pesadas en un inicio para el Convento de San Francisco de Asís y, por eso, tienen un carácter más sombrío, más oscuro, recuerdan un poco los ambientes de iglesias y catedrales del barroco. Sin embargo, el hecho que hayamos cambiado de galería ha reforzado el carácter de las obras porque al estar en paredes blancas ahora, la obra se percibe como más agresiva –y refuerza su comentario al respecto ponderando– en un circuito de galería la obra adquiere un tamaño más monumental, en el convento estaba más relacionado con los grandes puntales de ese lugar”.
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