
En una fecha tan señalada como el 14 de febrero, día del amor y la amistad, se realizó el homenaje en el Salón de Mayo del Pabellón Cuba, sede de la Asociación Hermanos Saíz, a quien ha hecho de la literatura su fe de vida: el periodista, pedagogo y escritor cubano Eduardo Heras León, a quien está dedicada la presente edición de la XXVIII Feria Internacional del Libro de La Habana.
Rodeado de representantes de varias generaciones que pasaron por las aulas del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, creado por él para la formación de escritores, el Chino Heras, como le conocen sus discípulos y colegas más allegados, se mostró emocionado y feliz.
En un primer momento ocurrió la entrevista, llevada a cabo por la directora de Comunicación de la Asociación Hermanos Saíz, Anabel Mieres, quien presentó a su ilustre invitado con sus bien ganados títulos de Premio Nacional de Literatura y de Edición, y Maestro de Juventudes.
Heras recordó, para empezar, a quienes estudiaron junto a él en la escuela de periodismo y que hoy son escritores también. Definió la poesía como la verdadera literatura, de ahí su empeño de convertir una isla de poetas, como siempre se ha definido Cuba, en una isla de cuentistas, de narradores, a quienes recomienda desde sus inicios leer mucha poesía, que es el género literario supremo, a su entender.
Con respecto a su eterna disposición de enseñar, definió su vocación de maestro ante todo. Desde edades prescolares daba clases de pintura a sus amiguitos del barrio. Le encanta el contacto con los jóvenes, lo alimenta. Sus alumnos completan su propia formación como creador.

A la pregunta de si ha sentido alguna vez decepción de ellos, respondió que nunca. Ha devenido psicólogo de algunos que se mostraban al principio demasiado tímidos, incluso sollozaban al leer sus historias; les ha dado confianza en sí mismos, valor para enfrentar a los diferentes públicos y con ello a la sociedad. Les enseña a “respirar” la literatura. “No sólo se gradúan del Centro como escritores, algunos ni lo llegar a ejercer, sino pueden ser también asesores, editores, promotores, pero sobre todo, son mejores seres humanos”.
Entre sus recuerdos narra: “Mi vida fue bastante dura en algunos momentos, como ustedes saben, y tomé una decisión: resistir y ser fiel a los principios. Nunca pensé renunciar, buscar otro camino. Una vez me preguntaron qué haría si todo el mundo se iba de Cuba. Respondí: No importa, nos quedamos Fidel y yo”.
Al inquirir sobre la dirección en la cultura, respondió: “No se dirige la cultura, se estimula, se orienta. Dejemos a los jóvenes que critiquen, que sean libres en su creación. (…) Sigo teniendo el alma inquieta porque sigo siendo un creador (…) la rebeldía que tuve cuando era joven sigue ahí”.

En el debate intervinieron colegas, público, admiradores de su obra, y también alumnos de distintas graduaciones del Centro Onelio, algunos de ellos muy reconocidos y premiados, como Malena Salazar, Eldys Baratute, José Miguel Sánchez (Yoss) y Nelton Pérez Martínez, quien con humor destacó que gracias a su maestro, paradójicamente “la mejor literatura cubana de estos tiempos tiene a un chino atrás”.
Seguidamente se presentó el volumen En el aula inmensa de la vida, una recopilación realizada por Yunier Riquenes, de numerosas entrevistas a Eduardo Heras León por distintos periodistas y escritores; con la labor de corrección de Mariela Varona y la edición de Luis Yuseff, también coordinador de Ediciones La Luz, de Holguín. El diseño estuvo a cargo de Frank Alejandro Cuesta sobre la imagen de cubierta de Linet Sánchez.
Varona recordó con conmovedoras palabras la valentía del entrevistado en distintos momentos de su vida y su capacidad para persistir en sus sueños y alcanzar victorias como la fundación y mantenimiento de la institución académica que coordina y rectorea, cuyos egresados ostentan obras galardonadas nacional e internacionalmente, a partir de su formación.
Riquenes manifestó su agradecimiento a los entrevistadores, entre ellos varios discípulos de Heras, quienes enriquecieron el conjunto con diversas visiones y enfoques. La publicación, fechada en 2018, cuenta además con referencias bibliográficas de cada entrevista, así como breves datos biográficos de los autores participantes.
Para finalizar el emotivo encuentro con Eduardo Heras León, le fueron obsequiados una bellísima obra plástica firmada por Alfredo Sosabravo y un hermoso ramo de flores que a su vez fue regalado por él al amor de su vida: su esposa Ivonne, presente, como fiel compañera, en todos los momentos necesarios.