Cada año mueren en el mundo unas seis millones de personas por enfermedades relaciona con el consumo de tabaco, 600 mil de los cuales ni siquiera fuman, solo aspiran el humo ajeno, son los llamados fumadores pasivos.
El tabaquismo desencadena también bronquitis crónica y enfisema. En las mujeres el cigarro puede reducir la fertilidad y causar desordenes menstruales, en las embarazadas aumenta el riesgo de partos prematuras y bajo peso en los recién nacidos. En los varones favorece la disfunción sexual eréctil y es causa de úlcera péptica.
En uno y otros sexos produce machas en los dientes, mal aliento y arrugas en la piel, sin contar con que con cada cigarrillo la vida se acorta siete minutos.
Sin embargo, los expertos consideran que el número de fumadores lejos de disminuir aumenta, y se estima que para 2030 serán 8 millones de fallecidos, la mayoría habitantes de países de bajos y medianos ingresos.
¿Qué hacer? Se preguntarán ustedes. Se considera por muchos estudiosos y preocupados sobre este tema que el aumento del precios del tabaco y los cigarrillos puede ser un medida efectiva para reducir el consumo, estimular el abandono y evitar que los jóvenes inicien el hábito de fumar. En la medida que se aumenta los impuestos al tabaco, disminuyen la muerte y las enfermedades.
Y es que el tabaquismo, además de afectar la salud humana, ocasiona gastos considerables para las familias, las empresas y los gobiernos. El tratamiento en clínicas y hospitales de enfermedades relacionadas con el consumo de cigarros, entre ellas el cáncer y las cardiopatías es costosísimo.
Y la solución de este trágico asunto, por absurdo que parezca solo pende de la decisión de millones de personas de abandonar el consumo de cigarrillos y punto. Si formas parte de ese ejército suicida de fumadores te invito a prendas un cigarro y razones sobre todo esto que te hemos dicho, pero por favor no conviertas a familiares y amigos en fumadores pasivos.