
La lectura fue una de las grandes pasiones de Fidel; sobre ese hábito adquirido desde la etapa escolar, dijo en una ocasión que se fascinó primero por los grandes héroes de la antigüedad, por los grandes mitos de la historia universal: Aníbal, Alejandro, César, Napoleón…
Luego se deslumbró ante los héroes de la región como Simón Bolívar, José Artigas, San Martín, Sucre, Benito Juárez, y de ese sentimiento pasó a la admiración por los hombres de la historia patria, como Carlos Manuel Céspedes, Máximo Gómez, Antonio Maceo y José Martí, según ha valorado la escritora y periodista Katiuska Blanco, quien se ha dedicado a investigar y profundizar sobre el Comandante en Jefe.
Influyeron marcadamente en Fidel, los diarios de Máximo Gómez, el epistolario de Maceo, las crónicas de Miró Argenter y toda la obra martiana. En Presidio Modelo tuvo tiempo para leer obras como El anillo de amatista de Anatole France, Crimen y Castigo de Dostoievski, La Ilíada de Homero y El capital de Karl Marx, entre otras muchas joyas de la literatura universal.
La literatura y la palabra es una de las marcas que dejó el líder de la Revolución, un promotor de la lectura, de ello da fe la Feria Internacional del Libro que tiene lugar cada año en Cuba. Su amor por las letras y su afinidad de defender a los pueblos latinoamericanos lo conllevaron a demostrar la importancia de preservar la cultura.
En una oportunidad al preguntársele acerca de qué estaba leyendo, respondería: “De todo he leído. Se me acaban los libros y entonces tengo que salir a buscar”.
Es bien conocida su simpatía hacia Ernest Hemingway y abundan los testimonios del trato cordial que se dispensaron entre 1959 y 1960. También su amistad con Gabriel García Márquez, Tomás Borge, Frei Betto y otros intelectuales.
En su formación perenne, Fidel destacó la importancia del conocimiento y su asociación con la Revolución Cubana cuando afirmó que “el conocimiento no solo es una necesidad del pensamiento y de la cultura, sino también es una necesidad revolucionaria de cualquier pueblo conocer su historia y conocer la historia del mundo. Nuestro pueblo tendrá conocimientos incomparablemente superiores, conocimientos de historia de su país y del mundo, y los tendrá sobre otras muchas materias”.
