
Con casi cuatro décadas de fundado, el Taller de Serigrafía René Portocarrero es una institución dinámica que impulsa y difunde la gráfica cubana.
Los antecedentes del taller se encuentran en la creación del Ministerio de Cultura en 1976 y del Fondo de Bienes Culturales, dos años más tarde.
Al decir de Manuel López Oliva, importante artista cubano y fundador, en aquel momento se necesitaba “motivar una producción de los artistas jóvenes que debía ser apoyada, y fomentar un tipo de modalidad gráfica que se pareciera a la pintura y esa es la serigrafía”.
Y agrega sobre las intenciones del fomento de esta técnica de grabado: “se quería incentivar un mercado nacional para el arte por lo que era necesario crear medios de reproducción y acudir a las artes gráficas, que durante todo el siglo XX habían sido la variante empleada por la clase media para ejercer el coleccionismo”.
El Taller desde 1984 se convirtió en un punto de confrontación, de experimentación y de convergencia entre serígrafos cubanos y foráneos, gracias a los encuentros internacionales celebrados en él y al reconocimiento que merece este sitio perteneciente a la Empresa Génesis Galerías de Arte.
El Taller, cuya sede fue emplazada en un espacio de La Habana Vieja, sito en Cuba y Muralla, nació para cumplir todos esos anhelos.
Al cumplirse 36 años de establecido el Taller de Serigrafía Artística René Portocarrero, tendrá lugar –como parte de la Jornada de la Cultura Cubana–, el jueves 17 de octubre, a las 3:00 p.m., en el Museo Nacional de Bellas Artes, un panel conmemorativo que reunirá artistas que laboraron entre los primeros impresores de la institución, críticos de arte, además de funcionarios y especialistas de Génesis Galerías, quienes conversarán con el público asistente y recordarán sus vivencias de alguna de las etapas del mencionado ámbito de creación, armado en el año 1983.
Aunque su arrancada realmente ocurrió en 1984, cuando fue sede del Primer Encuentro Internacional de Serígrafos que abrió las actividades de Primera Bienal de La Habana.
En sus mesas de trabajo imaginativo y prensas concurrieron, en tiempos de estreno y despliegue, autores cardinales de muchas tendencias del arte internacional del siglo XX; así como artistas cubanos de alta valía, integrantes de las distintas generaciones que se entrelazaron en las décadas del 80 y el 90. Con posterioridad, y por razones económicas lógicas, el grueso de su producción ha sido de reproducciones pictóricas y dibujísticas.
Esta actividad de celebración concluirá con la puesta en circulación de un original múltiple serigráfico de Manuel López Oliva titulado El pueblo soy yo, impreso en ese insigne centro de producción cultural.
La obra concebida por López Oliva de conjunto con los jóvenes artistas impresores Carlos Almeida y Jessica Vázquez, fue elaborada a base de calcos y bloqueos de la técnica dentro del Taller.
La tirada de la estampa –resuelta mediante tintas grises, negro, blanco y plateado- consta de 50 ejemplares firmados y numerados. Como era de esperar, se trata de una imagen de expresión abierta y polisémica donde figuran máscaras características del lenguaje artístico de este conocido autor visual de nuestro país. En esa actividad del día 17 será sorteado -entre el público que asista–, un ejemplar de esa obra seriada.
|