Publicado: 2019.12.03 - 15:29:00 / gilberto@renciclopedia.icrt.cu / Gilberto González García
Si le dijera que vamos a hablar de un músico famoso que se llama Erick Iglesias Rodríguez, quizás usted se quede sorprendido, pero, como ocurre en otros muchos casos, cuando le mencione su nombre artístico enseguida se dará cuenta de quién se trata.
En este caso específico, aunque la música que está en boga en estos tiempos y que él cultiva no sea su preferida, seguramente usted sabrá de quien hablamos, porque ha tenido una carrera meteórica, cosechando éxito tras éxito desde que salió a la palestra de la música.
Lo identificará mejor si le digo que constantemente está anunciando que “se va para su casa” ¡Claro, ya usted adivinó…! Se trata de Cimafunk, un músico que ha logrado en muy poco tiempo lo que a otros les cuesta años de esfuerzo continuado.
En entrevistas ha confesado que no estudió música, que solo sabe un poco de guitarra y bajo, lo que utiliza para componer sus canciones; que no resalta por su voz, la que ha ido poco a poco adaptando a su comodidad, y tampoco es un gran bailarín, sino que trata de proyectar sabrosura con su movimiento escénico. Entonces ¿dónde está el misterio? Es posible que en la suma de todas sus cualidades, que incluyen la apariencia y lo sonoro de su nombre artístico el cual, según explica, es una combinación de las palabras “cimarrón” y “funk”.
En ese sentido, reconoce haberse nutrido de la obra de los músicos cubanos Benny Moré, Bola de Nieve y Juan Formell, y de los estadounidenses James Brown, George Clinton, Prince, Al Green, Bill Withers, todos ellos fuentes inigualables de las que se puede beber para convertirse en un excelente creador.
Erick nació en una zona rural, a cuatro kilómetros de la ciudad de Pinar del Río, y dio sus primeros pasos en la música en la iglesia bautista de su barrio; más tarde se trasladó a La Habana donde hizo coros en las agrupaciones de Raúl Paz, David Torrens, Liuba María Hevia, Hoyo Colorao, Los Boys e Interactivo.
Su carrera como solista se inició a finales del 2016. Su primer disco, una producción independiente, fue presentado en Francia bajo el título de Terapia, y en él combina sonoridades electrónicas, influencias de música funk y géneros cubanos.
Dos años más tarde, en el Festival Internacional de Cine de Gibara, compartió escena con el argentino Fito Páez quien lo presentó como “Cimafunk, the future”.
Por su labor creativa ha obtenido ya unos cuantos premios: el Primer Lugar del concurso Primera Base, del festival Havana World Music; el Gran Premio Cuerda Viva, en la categoría de Agrupación Novel y la nominación en la categoría de Funk, así como otra nominación a los Premios Cubadisco, en la categoría Mejor Álbum de Música Fusión.
También fue nominado a los Premios Lucas en las categorías de Mejor Video Fusión, Mejor Video de Artista Novel y Video Más Popular del Año con el clip del tema Me voy.
Al hablar de Cimafunk no pueden dejar de mencionarse sus exitosas presentaciones en varios países de Europa y en los Estados Unidos, donde ha realizado ya dos giras arrasadoras.
Como ya se ha dicho en varias ocasiones, este joven artista de Pinar del Rio, de Cuba y del mundo, es todo un fenómeno de la cultura cubana.
Más puede la simpatía que la envidia, porque hay sobre la tierra más flores que serpientes, y en el cielo más nubes azules que oscuridades anunciadoras de huracán