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El elevado sueño de un bejucaleño |
| Publicado: 2018.02.26 - 08:03:35 / web@renciclopedia.icrt.cu / Juan Blas Rodríguez |
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La invitación es por el simpático y parrandero pueblo de Bejucal y que puedan también conocer a uno de sus más preclaros hijos.
Bejucal se encuentra al noroeste de la hoy provincia de Mayabeque. Revisando viejos archivos nos enteramos que fue fundada en 1713 por el capitán Juan Núñez de Castilla, quien había solicitado al rey de España en carta del 5 de julio de 1710, la fundación de la ciudad señorial, y para ese fin, había comprado en 1710 a Francisca de la Puerta, el corral de San Juan del Bejucal.
Desde su fundación Bejucal tuvo su propio escudo. La iglesia Parroquial fue edificada en 1722, en 1766 se construyó el primer hospital, a principios de siglo XIX se inauguró el cementerio.
Le presento a un hijo ilustre de Bejucal el que, desconocido y olvidado por muchos, merece un sitial de honor dentro de los patriotas que pusieron su voluntad e inteligencia al servicio de la patria cubana. Se trata del agrónomo, periodista e inventor cubano Arturo Comas, el que en 1893 propuso a José Martí la utilización en la guerra de la independencia de un avión creado por él para bombardear los campamentos y tropas españolas.
Ideado para ser construido de acero y aluminio y con capacidad para remontar al espacio a un mambí pertrechado con bombas para lanzarlas manualmente sobre las tropas españolas en la guerra por la independencia, era la aeronave que en 1893 Arturo Comas propuso a José Martí.
El también poeta, nació en Bejucal en 1865, hijo de un emigrado español y una campesina cubana de un caserío de Artemisa, ya había probado con éxito un bombardero en escala impulsado por la cuerda de un reloj reforzada, en los mismos años en que los hermanos Wright en los Estados Unidos comenzaban sus experimentos con cometas y planeadores.
De la juventud del inventor se conoce que con sus 30 años de edad, fundó el diario El Bejucaleño; además de dedicarse a su profesión de agrónomo, Arturo Comas era un patriota que laboró intensamente por la causa cubana hasta fundar un periódico insurgente.
El horizonte científico que en el campo de la aeronáutica con que podía contar Comas se resumía a las investigaciones de Sir George Cayley, quien desde 1809 estableció los principios básicos de la aeronáutica. El bejucaleño tuvo que vencer el problema de todos los inventores de máquinas más pesadas, el de la atmósfera: reducir al mínimo el peso del aeroplano o equipararlo con motores potentes.
Poco antes de 1895, se convierte en sospechoso a los ojos de las autoridades y decide marchar a los Estados Unidos.
Arturo Comas, patriota e inventor, fue un hombre de voluntad de acero, de inteligencia iluminada y patriotismo a toda prueba.
A continuación me es grato transcribirles algunos de los párrafos de la carta que Arturo Comas le envió a José Martí, el 25 de marzo de 1893:
“Señor José Martí, New York. Con motivo de haber inventado un aparato que bien pudiera llamarse un velocípedo aéreo, y que en miniatura me ha dado los más brillantes resultados, creo mi deber dedicarlo antes que a nadie a mi patria por lo que me dirijo a usted para que tenga a bien ayudarme en las pruebas que en mayor escala necesito realizar para hacerlo aplicable a los usos de la guerra.
“Las ventajas que puede reportarnos el velocípedo aéreo no creo que escapen a su perspicacia, toda vez que con media docena de ellos se puede arrojar en medio de la noche una lluvia de bombas sobre un campamento sin ser vistos”.
Comas explica en su carta aspectos técnicos, costos, etcétera, para que fueran considerados por Martí y la Junta Revolucionaria de Nueva York.
Seis meses más tarde su propuesta es contestada por Félix Iznaga, quien en nombre de la Junta Revolucionaria, le comunica que la limitación de fondos impedía aceptar su proposición. “No será posible desviar los escasos recursos de la Revolución para costear una investigación a largo plazo y sin la certeza de poder aplicar el invento en la cercana Guerra de Independencia”.
Arturo Comas fue, sin duda, un heredero fiel de precursores cubanos como José Domingo Blinó, primer aeronauta cubano y del protomártir de la aeronáutica en Cuba, el portugués Matías Pérez.
Terminada la guerra patria al Ingeniero Arturo Comas se podía encontrar como director de la Escuela de Agronomía Álvaro Reynoso, en el pueblo de Colón, Matanzas, rodeado de la admiración y el respeto de todos sus alumnos.
Un sencillo busto erigido en Bejucal, eterniza la figura de un hombre que cuando lo descubrí, como muchos de ustedes ahora, quedé impresionado permanentemente.
Arturo Comas Pons murió a la edad de 83 años el 22 de agosto de 1948.
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