Con este nombre aparece una danza española en 1670, creada por un famoso bailarín que ejecutaba grandes figuras y de quien sus admiradores decían que volaba, y asistían a su espectáculo para admirar al bolero.
Otros estudiosos aseguran que esta palabra proviene de las gitanas andaluzas que bailaban llevando en sus anchos vestidos unos cordones que caían como trenzas, con alegres y brillantes colores, a las cuales llamaban boleras. Realmente lo único que identifica al bolero cubano con sus homólogos españoles es el nombre.
Nuestro bolero surgió a fines del siglo XIX en la trova santiaguera, considerándose a José “Pepe” Sánchez como el creador de los caracteres estilísticos del género, en el que se manifiesta la fusión de los elementos hispánicos con los africanos, los cuales se advierten no solo en los acordes de la guitarra, sino en la melodía.
El bolero se extendió por todo el continente latinoamericano, especialmente en México y Puerto Rico. Entre sus intérpretes y creadores más destacados podemos mencionar a Elena Burque, Lino Borges, Lucho Gatica, Agustín Lara, Julio Flores, Osvaldo Farrés, el Dúo de Clara y Mario, Cuarteto de la Hermanas Lago, Arsenio Rodriguez, Lourdes Torres, Vicentino Valdés, Trío Los Panchos, Álvaro Carrillo, Roberto Faz, Orlando de la Rosa, Amadeo Guzmán, José Tejedor, Omara Portuondo, Ela Calvo, Leopoldo Ulloa, Isolina Carrillo, Pedro Junco, Trío Los Embajadores, Mundito González, Fernando Álvarez, Armando Manzanero, Benny Moré, Daniel Santos, Antonio Machín, y muchos más.
Por eso quiero, que cuando me recuerdes,
Que sea sin rencor, dolor ni pena
Porque al fin,
Son las horas de amor y de dicha
Las que vale la pena guardar
Para poder encontrar cada día
La razón de vivir. (César Portillo)
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