Las personas que gustan quedarse en la cama para dormir “un poco más”, tienen ahora una buena excusa para hacerlo. Según una nueva investigación científica, el “gusto por dormir” es genético.
Científicos europeos estudiaron más de 10 mil personas, encontraron que quienes poseen una variante genética llamada ABCC9, precisan unos treinta minutos adicionales de sueño cada noche.
Los científicos explican que uno de cada cinco europeos tiene este gen, me imagino que esto sea una tendencia universal. Se sabe que las necesidades de sueño de las personas pueden variar drásticamente de una otra.
Entre los ejemplos conocidos más extremos están el de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, que podía trabajar con solo cuatros horas de sueño cada noche y el de Albert Einstein, que necesitaba once horas.
En este estudio no se menciona ese maravilloso invento español que es “la siesta”, o sea, dormir dos o tres horas por las tardes.
Sería interesante conocer como la genética de los españoles funciona después de este período de reposo, y termino aquí porque este tema ya me está dando sueño.