Aunque algunas personas no coinciden con la iniciativa de dedicar un día en específico a lo que merece ser imperativo cotidiano, se ha señalado el 25 de cada mes como un llamado puntual de atención internacional contra la violencia.
¿Y qué podríamos definir como violencia? Cualquier maltrato evidente, físico o verbal, pero también la omisión intencionada, la silenciación cruel, la desmeritación insidiosa hacia otra persona. El que violenta siempre se encuentra ubicado en una posición de poder desde la cual actúa a sabiendas de su efecto y su radio de acción.
En julio de 2013 se inicia la campaña ÚNETE para promover el fin de la violencia contra las mujeres y las niñas cada día 25 de los doce meses del año, jornada esta que se dedica a generar conciencia y prevenir las conductas agresivas e inapropiadas desde todo punto de vista contra el sexo femenino.
Se lucha específicamente contra abusos sociales como la mutilación genital femenina y otros maltratos que pasan como normales en determinados países, y contra la violencia oculta en frases, miradas, intenciones en determinados mensajes tradicionales y otras formas de anulación y humillación existentes en todo el Planeta, donde muchas mujeres afectadas por el problema no se visibilizan como víctimas y acatan y promueven comportamientos inaceptables.
La posición no radica solamente, por supuesto, en vestir de color anaranjado, identificación que se ha escogido para el efecto por ser un color cálido y amigable que simboliza la vida al representar la alegría, la frescura, la posibilidad de fructificar, el optimismo, sino que se propone ciertas metas.
Entre esos fines está asegurar el espacio público con libertad para niñas y mujeres; erradicar la distinción en cuestiones económicas como diferencias peyorativas de salario para la mujer; eliminar la discriminación en el deporte, en las artes y en el sector empresarial; evitar y proteger contra la violencia sexual en zonas en conflicto, anular matrimonios infantiles y muchas acciones más.
Desde el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, hasta el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, se celebra especialmente la campaña nombrada “16 Días de activismo contra la violencia de género”, momento que será apropiado para cooperar en función de borrar este flagelo en cada rincón del mundo.
La violencia, a pesar de su rango de pandemia planetaria, no es una enfermedad, tiene varios orígenes y se puede prevenir. La movilización social, el cambio drástico de normas tradicionales injustas, la educación escolar desde edades muy tempranas, son pautas a instrumentar con urgencia para salvarnos y salvar a las otras.
En todo el mundo se iluminarán monumentos con luces anaranjadas, se vestirán equipos deportivos de ese color, se realizarán talleres, todo contra un mal que aun goza, por desgracia, de la justificación de personas, países y creencias religiosas en demasiados lugares del Planeta.