Más de una decena de proyectos de investigación sobre especies endémicas y en peligro de extinción realizan expertos del área protegida La isleta-Bahía de Nuevas Grandes, ubicada en la costa norte de la provincia de Las Tunas.
Los estudios comprenden el monitoreo de los hábitos de vida y la salud de poblaciones de manatí, cocodrilo americano, yaguasa cubana, lagartos, carpinteros y pelícanos, además de ejemplares de la flora como el romerillo de costa, endémico de la zona y en grave amenaza de desaparición.
Mayumi Vega, bióloga del área protegida, dijo que la observaciones realizadas han comprobado la presencia y propagación del manatí, lo que ha permitido la realización de un diagnóstico de los lugares de apareamiento y alimentación.
La experta explicó que también han sido reveladoras las investigaciones sobre especies de anolis, popularmente conocidos como chipojos, y de gran importancia en el equilibrio biológico del ecosistema.
Los vegetarianos tienen menos riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares
Los vegetarianos presentan un 32 por ciento de menos riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares que los consumidores de carne roja y pescado.
Las más bajas probabilidades de enfermar del corazón posiblemente se deban a que estos tienen generalmente niveles de colesterol más bajo y una presión sanguínea estable en comparación con individuos que ingieren abundante carne roja. También presentan índices más bajos de masa corporal y menores casos de diabetes.
Esto señaló Francesca Crowe, de la Universidad de Oxford y autora principal de la investigación. Los resultados de la pesquisa se apoyan en la comparación de la incidencia de enfermedades cardiovasculares entre vegetarianos y aquellos individuos que no lo son.
Rana gardiner utiliza cavidad bucal para transmitir señales sonoras al cerebro
Estos anfibios de las islas de Seychelles miden apenas un centímetro y se creía que eran sordos.
El hallazgo resuelve así el misterio de por qué el pequeño animal sin oídos es capaz de producir chillidos agudos y fuertes. Justin Gerlach, del Fondo para la Protección de la Naturaleza de Seychelles y miembro del equipo de investigación, explicó que el llamado de la rana es “uno de los ruidos característicos de la selva”.
Las diminutas ranas que habitan en los bosques tropicales del archipiélago de Seychelles no tienen región de oído medio, y por lo tanto, no tienen tímpano. Por esta razón, los científicos habían asumido que no podían amplificar y transmitir las ondas sonoras del entorno hacia el oído interno y, vía células nerviosas, al cerebro.
La combinación de una cavidad bucal que actúa como caja de resonancia y la conducción ósea permite a las ranas percibir el sonido sin necesidad de un oído medio. El científico Justin Gerlach dijo que esperaba que el descubrimiento de este nuevo mecanismo auditivo pudiera ser de utilidad para contrarrestar.