Los artistas Rafael Villares y Miguel Lombardo, de Cuba y Panamá, respectivamente, iniciaron la primera etapa del proyecto Programa de conexión internacional 01, una investigación teórico-práctica por la que ambos creadores permanecerán hasta el 22 de febrero en la zona montañosa del país istmeño, en contacto directo con la naturaleza.
En esos parajes estudiarán los diversos recursos naturales -específicamente el agua- que intervienen en el paisaje, su aporte y uso para y por la sociedad, señala el texto de Maylín Pérez Parrado, licenciada en Historia del Arte.
En la República de Panamá se consideran sus áreas verdes, ríos y mares, una fuente de vida no solamente para la flora y fauna, sino también para los habitantes de las diversas regiones, incluyendo la capital, Ciudad de Panamá.
Su posición geográfica le permite unir a América del Sur con América Central a través del istmo, que, a su vez, conecta el Océano Pacífico con el Atlántico y es atravesado por el Canal de Panamá, propiciando el paso de embarcaciones de gran porte.
El agua desempeña un papel vital no solamente como recurso natural, sino también conecta al hombre y a la tecnología en pos del crecimiento socioeconómico del país.
El mal uso de ese importante recurso puede ocasionar grandes daños medioambientales, así como a las comunidades que habitan sus alrededores y que se benefician del agua para sobrevivir, tal es el caso de las poblaciones indígenas, por citar un ejemplo, amplía la especialista cubana Pérez Parrado.
Ante tal situación, se formulan las siguientes preguntas: ¿Podría el arte sugerir un cambio de percepción sobre la importancia del agua en función de su buen/mal uso? ¿Cómo proponer una concientización sobre el cuidado que se le debe otorgar a tan preciado recurso natural? ¿De qué manera Panamá se pudiera reflejar a través de una propuesta artística que analice las circunstancias actuales del agua?
Para responder a esas interrogantes, Rafael Villares y Miguel Lombardo investigan y reflexionan en aras de generar iniciativas con el objetivo de proponer una obra de arte (escultura, instalación) partiendo del resultado del estudio.
Del 22 al 28 de febrero se trasladarán a la ciudad para analizar y seleccionar los posibles espacios públicos en el área del Centro Histórico, donde pudiera emplazarse la obra, culminando de esta manera la primera etapa o fase del "Programa de conexión…", el cual cuenta con la curaduría de Pérez Parrado.
La segunda parte -con fecha por definir-, se centra en la creación e implementación de la pieza en el sitio seleccionado de la parte antigua de la urbe.
El resultado de la investigación será mostrado mediante una obra de arte única que estará relacionada con el tema del agua, el paisaje, ya sea citadino, la flora y fauna, entre otros; y sus circunstancias a través del lenguaje contemporáneo del arte, tales como la instalación, la escultura, la fotografía, el video arte… El paisaje es (re) interpretado para y por el bien común de los ciudadanos y el medio ambiente.
El arte expuesto en los espacios públicos aporta interesantes estrategias de comunicación con el espectador. La intervención de predios, plazas y parques facilita la mayor interacción entre el artista, la obra y quienes asisten a las muestras expositivas.
El cubano Rafael Villares trabaja la temática paisajística a través de macro instalaciones, en su mayoría sonoras. Estableciendo así una conexión sensorial con el público. En su obra, el objeto paisajístico presenta una función simbólico–social.
Por su parte, el artista panameño Miguel Lombardo opta por la representación y/o transformación del concepto de la pieza, estableciendo así una relación existencial entre lo que ve, lo que piensa, lo que hace y el público para el cual crea. El paisaje es una herramienta de su (re) creación.
Este proyecto es una idea original del espacio Casasola Non Conventional Art & Design.