Un largo puente musical entre Cuba y Finlandia ha tendido el orfeón de cámara Audite, con su participación en el XXX Festival de Coros de Santiago de Cuba que concluyó este domingo, al que prestigió con su virtuosismo y ardor.
La agrupación mixta finlandesa acortó las distancias culturales entre el país nórdico y el público de la nación caribeña, a través del lenguaje universal del arte, elevados niveles técnico e interpretativo, y respeto por la tradición sonora de la Isla.
Dirigida por el maestro Jani Sivén -su fundador en 1992-, la coral presentó en la cita bienal un repertorio que comprendió desde música antigua hasta contemporánea y promovió su producción nacional.
Asimismo, expuso un grupo de obras cubanas montadas especialmente para el evento -creado hace medio siglo-, dedicado en esta edición al son. El tren, de Rafael Cueto; Tiempo para un tiempo, de Roberto Valera, y La maza, de Silvio Rodríguez, merecieron algunas de las más cerradas ovaciones durante su estancia en esta ciudad, por la acertada asunción de las construcciones rítmicas y la simpatía de sus integrantes.
Sivén dijo que, para Audite, las cadencias autóctonas de Cuba han sido un descubrimiento muy agradable; y su interpretación, un reto por su complejidad.
El director agradeció a la maestra santiaguera Delvis Sánchez por su colaboración durante la preparación de esas piezas, y al público local por la calurosa acogida.
Con notable histrionismo y bellas voces, el coro de Finlandia encantó los escenarios del Conservatorio Esteban Salas, la Iglesia de Santa Lucía y la Sala de Conciertos Dolores.
Audite es una de las formaciones corales finesas más versátiles y reconocidas internacionalmente, por sus incursiones sinfónicas y en la ópera.
Además de ofrecer conciertos, apoyó la formación de jóvenes directores y cantantes, en colaboración con el Conservatorio de Helsinki y la Academia de Coros de Finlandia.
El Festival de Coros de Santiago de Cuba, creado en 1961 por el maestro Electo Silva, sesionó en esa ciudad hasta el cuatro de diciembre.
Más puede la simpatía que la envidia, porque hay sobre la tierra más flores que serpientes, y en el cielo más nubes azules que oscuridades anunciadoras de huracán