
Muchas personas sensibles en el mundo recuerdan este 31 de agosto el Día Internacional de la Solidaridad, decretado por la Asamblea General de las Naciones Unidas desde a finales del año 2000, ante la necesidad de crear conciencia en los estados, las naciones y las personas sobre la importancia de ayudar a los demás e implementar acciones favorables en esa dirección.
Cuba ha escrito con mayúsculas innumerables muestras de solidaridad desde el triunfo revolucionario del Primero de Enero de 1959, no sólo entre sus pobladores que de manera cotidiana ofrecen su apoyo y ayuda a los necesitados, sino también brindándola a otras personas que en el mundo, incluso en los lugares más apartados, requieren de auxilio y protección.
Los ejemplos han sido palpables. El pueblo cubano siempre recordará la Campaña de Alfabetización de 1961 entre las primeras manifestaciones solidarias, en la que el que sabía más enseñaba al que no sabía; la atención brindada antes, durante y posterior al paso del ciclón “Flora” de 1963 en diversas zonas del país; las donaciones recogidas para los damnificados y los recursos que de inmediato dispuso el Estado cubano; las acciones solidarias que se hicieron patentes durante el brote de dengue hemorrágico introducido en Cuba por los enemigos de la Revolución.
Ante los ciclones Flora, Kate, Lili, Isidore, Michelle, Dennys, Iván e Irma que afectaron a Cuba en diferentes fechas, por sólo citar algunos de los más significativos de las últimas décadas, y el fuerte tornado que afectó a parte de La Habana en enero de 2019, son infinitas las muestras de solidaridad en barrios, poblados y ciudades. ¡Cuántas acciones heroicas y hazañas de todo tipo para salvar vidas humanas y ayudar a los damnificados! Los difíciles años del período especial en la década de 1990, con sus carencias, necesidades y dificultades, puso a prueba este valor arraigado en los nacidos en esta heroica tierra.
Frente a las limitaciones objetivas que padece Cuba, dadas fundamentalmente por el recrudecimiento del bloqueo a partir de la aprobación del Capítulo III de la Ley Helms Burton, predomina en los pobladores cubanos la hermandad, la solidaridad, la fraternidad que ha inculcado y sembrado la Revolución Cubana en sus más de 60 años de vida.
En el ámbito internacional la solidaridad de Cuba se desborda. Muchos recordarán aún la ayuda al Vietnam Heroico, Angola, Siria, Etiopía, Namibia, a países como el Líbano, Libia, a los palestinos, entre otros en diversos terrenos, incluyendo las luchas por su independencia nacional; al pueblo de Nicaragua en 1972 cuando el terremoto, aunque gobernaba el tirano Anastasio Somoza.
Elocuentes ejemplos han abarcado otros países como la ayuda prestada a Perú por un terremoto; a El Salvador frente al dengue; a la Nicaragua Sandinista en todas las esferas; a la Granada de Maurice Bishop, donde los cubanos construyeron el Aeropuerto que posibilitaría el desarrollo turístico de los granadinos; al plan del médico de familia en Brasil…
Muchos pueblos del continente conocen del plasma y de la sangre donada desinteresadamente por los cubanos que han salvado decenas de miles de vidas; de las vacunas contra la meningo; el asesoramiento técnico a diversos países en el deporte, la educación y otras ramas.
La bella historia de los Destacamentos Pedagógicos “Che Guevara” en Angola y “Augusto Cesar Sandino” en Nicaragua, que llevaron la luz del saber a los más apartados rincones, donde jamás hubo maestros ni escuelas, y el método cubano “Yo sí puedo”, programa alfabetizador adaptado a diferentes idiosincrasias e idiomas, para enseñar a leer y escribir, son muestras fehacientes de la preocupación de los cubanos por los demás.
A pesar de que no posee riquezas, Cuba comparte lo que tiene. Tales gestos de solidaridad no son del agrado imperialista, pues la influencia que ejercen en la conciencia de los pueblos es muy fuerte: permiten conocer la verdad, quiénes son los cubanos realmente, desbaratar las mentiras y la propaganda insidiosa, identificar a los verdaderos enemigos y las causas que originan la miseria, el hambre, la ignorancia, las enfermedades, la pobreza, la carencia de los derechos humanos más elementales que se violan diariamente en el mundo.
Escalando montañas, atravesando ríos, durmiendo a la intemperie, los cubanos han devuelto a través de sus actos, la misma solidaridad que ha recibido la isla con igual desprendimiento y altruismo desde otros confines de la tierra.
Ha sido encomiable la labor de los profesionales de la salud de Cuba que desde hace más de 50 años, mediante la colaboración médica internacional, han contribuido a elevar los indicadores sanitarios y salvar innumerables vidas en diversos parajes de la geografía mundial. De manera especial, ha sido reconocido el esfuerzo, coraje y aporte de los más de 250 profesionales que combatieron el Ébola en países del África Occidental.
Cuba, a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, continúa rechazando y condenando la reciente agresión contra Cuba del Gobierno de los Estados Unidos mediante un programa de la USAID, destinado a financiar acciones y búsqueda de información para desacreditar y sabotear la cooperación internacional que presta en la esfera de la salud a decenas de países y para beneficio de millones de personas.
La participación de tropas cubanas en las luchas por la liberación de Angola, Etiopía, Namibia y otros países africanos son una prueba de solidaridad internacional. Durante varios años valientes hombres pelearon también por la eliminación total del Apartheid.
Por iniciativa del Comandante Fidel Castro, se creó la Escuela Internacional de Educación Física y Deporte de Cuba, con el propósito de formar decenas de miles de profesionales en América Latina y el Caribe, y la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) para formar galenos de muchos países, incluso jóvenes procedentes de familias humildes y pobres de los Estados Unidos.
Una historia de solidaridad y dignidad impulsó Cuba en el período 1990 - 2016, en plena crisis económica de la isla. El programa adoptó el nombre de Programa Cubano de Atención Médica Integral a los niños relacionados con accidente de Chernóbil, a través del cual fueron atendidos más de 26 mil pacientes procedentes de Rusia y Bielorrusia y Ucrania, en el Hospital Pediátrico de Tarará de la capital cubana.
Gracias a la Operación Milagro, una cifra superior a los seis millones de personas ha sido operada de la vista en América Latina y el Caribe desde 2004, cuando el líder venezolano Hugo Chávez y Fidel Castro crearon este noble y solidario programa de atención médica.
Muchos otros ejemplos pudieran resaltarse sobre las muestras solidarias de los cubanos. Fue nuestro héroe nacional, José Martí, quien lo previó: “¡Se dice cubano, y una dulzura como de suave hermandad se esparce por nuestras entrañas!” porque “anda de hermana, y obra con la autoridad de tal”.
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