Cuba celebró con diversas actividades este 16 de septiembre el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, el escudo que protege a la Tierra de los efectos nocivos de los rayos solares y, por consiguiente, ayuda a preservar la vida en el planeta.
Con el apoyo de los medios de comunicación, la jornada promovió la participación de la población en la reflexión sobre la importancia de acciones para minimizar las Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono (SAO), que se emiten a la atmósfera como los gases de cloro, fluor, carbono y el bromuro de metilo.
La Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas decidió conmemorar el día en que se firmó en Montreal, en 1987, el Protocolo relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono. La última evaluación científica sobre la reducción de la misma, realizada en el año 2018, muestra que se han recuperado partes de la capa en un 1-3% por década desde 2000.
Este año en Cuba el tema escogido fue "32 años recuperando la capa de ozono", debido a que está entre los principales objetivos de protección del medio ambiente para evitar el exceso de rayos solares que provocan cáncer de piel y las denominadas cataratas en los ojos de las personas, entre otras afectaciones.
El mayor archipiélago de las Antillas trabaja permanentemente en esa protección con la declaración de entidades libres de emisiones de esa contaminación, además de realizar hace un tiempo atrás los cambios de refrigeradores defectuosos por otros nuevos y más seguros en el sector residencial, que posibilitó disminuir en gran escala los gases clorofluorcarbono, que incluyó igualmente la esfera estatal del país.
Ese importante aporte cubano incorporado a la eficiencia energética se reconoció internacionalmente como único país que logró inicialmente el resguardo de la capa de ozono. Fue esta una de las primeras naciones en iniciar el reemplazo de las bombillas incandescentes, al tiempo que sustituyó efectos electrodomésticos por otros más eficientes, lo que posibilitó que se dejaran de emitir unos cuatro millones de toneladas de carbono a la atmósfera.
Entre los impactos más notables alcanzados por Cuba figuran la erradicación total de los clorofluoro carbonos en la producción de aerosoles farmacéuticos e industriales, así como la del bromuro de metilo en la fumigación de cultivos agrícolas, almacenes y otras instalaciones.
La creación en la nación caribeña de la Oficina Técnica del Ozono fue, sin dudas, un paso trascendental para la eliminación gradual de esas sustancias, que no solo dañan la capa de ozono, sino que son a su vez gases de efecto invernadero. Esta Oficina, de conjunto con distintos organismos e instituciones, trabaja para que en el 2030 se hayan eliminado completamente en el país la emisión de hidroclorofluorocarbonos, una meta que el mundo se ha trazado para el 2040.
No se detienen las acciones de las Brigadas Técnicas Juveniles y la Delegación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente en una misión tan importante como esta.
La víspera y también de manera sistemática durante todo el año, se realizan conversatorios y debates relacionados con el cuidado y preservación de la capa de ozono, educación ambiental, recursos naturales-biodiversidad, preparación ante el cambio climático-biotecnología, seguridad alimentaria, agroecología-desarrollo sostenible y cuencas hidrográficas-ecosistemas, sobre todo con la participación de niños, adolescentes y jóvenes en centros de estudio y laborales, llegando hasta las comunidades.
También se ha trabajado en la capacitación sobre estos temas con miles de especialistas, técnicos, obreros calificados de los sectores de la refrigeración y la climatización, aduana, agricultura, sanidad vegetal y salud pública, entre otros.
Palpables son los avances registrados por Cuba en ese camino, destacados por expertos internacionales que los califican como un referente para América Latina y el mundo. De hecho Cuba fue distinguida por la Organización de Naciones Unidas con el Premio Ozono 2017.