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¿Cómo los sorprendió el 26 de Julio de 1953? |
| Publicado: 2012.07.26 - 02:22:10 / web@renciclopedia.icrt.cu / Daynelis Rodríguez Peña |
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Quiso la casualidad, y doy gracias por ello, que caminando las calles de La Habana me encontrara con dos testimoniantes, que de forma muy distinta -pero interesante- los sorprendió el Asalto al Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba el 26 de Julio de 1953.
Hablo de Noel Javier Carbonell Pullés, el hermano del acuarelista de la poesía antillana y del villaclareño Evelio Rodríguez, natural de Camajuaní.
Ahora experimento también porqué mis profesores en la Facultad de Comunicación me decían que la calle es la más completa fuente de riqueza para la carrera que practico.
No demoremos entonces las historias pues al preguntarles cómo los sorprendió el 26 de julio de 1953 me respondieron así:
Noel Javier Carbonell Pullés: Yo fui conguero en Santiago de Cuba y siempre tocaba la corneta china en tiempo de carnaval. Pero, el año anterior al Moncada, los clavos con que torturaron a un muchacho en Guantánamo, me conmovió.
Hasta entonces yo era un joven callejero, sin noción de política, pero a partir de ahí el sentimiento fue tal que no salí a tocar la corneta en julio de 1953.
Recuerdo que vivía en San Fermín, entre San Antonio y San Mateo, bastante cerca de Martí, y en la madrugada mi mamá y yo escuchamos un tiroteo. Como era maestra, y ya estábamos de vacaciones, no pude salir a curiosear por la mañana; pero sí llegaron los rumores de que los guardias habían atacado al Cuartel Moncada.
Luego todo se aclaró y nos enteramos de la verdad y del juicio a Fidel Castro y sus compañeros.
Después del suceso Santiago y yo no fuimos los mismos. En la ciudad se incrementó la persecución y el miedo, a tal punto que formaron un trío entre la marina, el ejército y la policía, que como había un programa musical en la emisora que ponía los tres pegaditos, ese fue el apodo que se les quedó.
A veces recorrían las calles a pie y otras en perseguidora. No se les podía ni mirar. Las personas se erizaban y eso fue lo que me hizo ser consciente, por primera vez, de que vivía en una dictadura.
Evelio Rodríguez: Mi experiencia fue algo diferente. A penas llegaron noticias a Camajuaní. Fue totalmente distinto al Golpe de Estado de Batista en 1952. Como fue en Marzo, y estudiaba en el Colegio Martí, mi profesor Saro Rodríguez nos explicó el hecho; pero al ser el Asalto en tiempo de vacaciones nada supimos al otro día.
Vagamente llegaron rumores, y tergiversados por completo. Yo recuerdo que por mi zona el único que tenía un radio era mi abuelo, que solo podía encender y apagar él, y nada se escuchó. Tampoco se escribió en el periódico El Villareño.
Y creo que mi abuelo se hubiese puesto contento, porque cuando supo por su apreciado aparato lo del Golpe de Estado de 1952, se olvidó del cuidado que le profesaba y lo tiró al piso de un tirón. Gracias a Dios siguió funcionando pero, reflexionando desde la distancia, comprendí que aunque era analfabeto tenía profundas convicciones políticas.
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