
La modestia, cuando entrevistas a Carlos Rafael Fernández Remudo, uno de los tres Premios Nacionales de la Radio Cubana en este 2019, sale a relucir inmediatamente entre las cualidades más evidentes de su personalidad.
Innegable autoridad en el medio sonoro que llega este 22 de agosto a su aniversario 97, Carlos Más, como le conocemos, tiene respuesta sabia para todo. Explica, escucha e implica a su equipo realizador, porque para él la obra artística es colectiva.
“La idea te puede surgir y la plasmas en un guion o libreto, pero tienes para desarrollarla que convocar a un grupo de personas afines a ella. El detalle está en enamorarlas, que sientan su esencia y pongan para darle vida el amor, el conocimiento y la sapiencia que tengan”.
-Empecemos por los orígenes. Si se llama Carlos Rafael Fernández Remudo, ¿de dónde viene el Más, acaso de su abuela paterna?
“Por ella es el apellido. Pertenezco a una familia de Pinar del Río, donde mi padre, Carlos Felipe Fernández Más, actor, director, escritor y locutor, se puso a inicios de su carrera artística ꞌCarlos Másꞌ, por ser menos correlativo, y así también comenzaron a llamarme. Por eso el nombre”.
-Su padre, fundador de la Televisión, intérprete de “El cesante”, antes del Triunfo Revolucionario y “Simplicio”, después de él; protagonista igualmente del proceso que transformó la Radio y Televisión comercial en medios al verdadero servicio del pueblo… ¿le fue definiendo su inclinación artística?
“Quien me enseña las primeras herramientas del lenguaje radial es él. Me enseña cómo escribir un diálogo, a utilizar los efectos, los sonidos, cómo se escribe un narrador para que pueda emocionar al público. Y algo que nunca olvido: se escribe para la personalidad que interpreta como se hace para una trompeta, un oboe, un violín o cualquier otro instrumento de una orquesta”.
-La música es su pasión y obsesión. ¿Por qué empezar por ella y no por los Medios cuando su padre ya era reconocido allí?
“Precisamente por eso. Inicio con la composición. Soy fundador del Movimiento de la Nueva Trova y estudio orquestación, armonía, solfeo, teoría, herramientas que luego en la Radio me dieron el poder de asimilar críticamente lo que hacen nuestros músicos.
“Sobre todo en la actualidad, donde los egresados del sistema de educación artística poseen un nivel profesional tan alto, que son capaces de tocar a Mozart, Bach y Beethoven con la misma pasión que un Son montuno y un Changüí. Eso es lo que maravilla de nuestra música”.
-Sin embargo, desde la composición, se establecieron vínculos con el entonces Instituto Cubano de Radiodifusión (ICR).
“Hacia el año 1973 y 1974 ya había grabado algunas de mis obras con la Orquesta del ICR. Tuve la suerte de que el maestro Adolfo Guzmán me dirigiera los primeros arreglos y me aconsejara muchísimo. Le guardo admiración y respeto, además de un enorme agradecimiento por dedicarme tiempo, cuando apenas comenzaba”.
-¿Ya desde aquellos años usted se preocupaba por la calidad de lo que difundían los Medios en cuanto a música?
“Por mi ligadura tan fuerte a la música y los conocimientos adquiridos siempre fui de la opinión, que en esa época muchas cosas de las difundidas -como pasa en la actualidad-, no guardaban los parámetros por lo menos del buen gusto de una realización.
“Y a la audiencia, desde los Medios, siempre hay que proponer buena factura y calidad. En Cuba el talento es un hecho, incluso sin la academia, como el Benny Moré y Sindo Garay, por solo mencionar dos de los que dejaron una trascendencia enorme en nuestra cultura”.
-¿Ese ha sido siempre su intento?
“Soy de los que afirmo que detrás de cada artista hay en sí un educador. Si no tienes ese presupuesto teórico, esa vocación de crear para educar y dar algo nuevo y valioso a la sociedad, como valores humanos, el trabajo es baldío”.
-¿Ese mismo presupuesto sustentó su desempeño en la Radio, cuando comenzó a trabajar en Rebelde y luego, al frente de su Departamento de Música, por el año 1974?
“Siempre. Llegué a Radio Rebelde por una solicitud del entonces director Luis Andrés Más Martín. Con él ya había conversado seriamente sobre cuestiones del arte, y en particular sobre la música que es mi especialidad.
“Al crear un equipo para hacer una programación nueva e integral en la Emisora, Más Martín me encarga un programa con los trovadores. Me asigna horarios de grabación y comienzo a trabajar con Miriam Ramos, Vicente Feliú y otros.
“Recuerdo que Silvio Rodríguez me copiaba en cintas lo que hacía el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, (GESI) para poder transmitirlas.
“Después Luis Andrés Más me pidió que hiciera el programa y ahí comenzó todo. Me enamoré de este lenguaje y de una manera tan tremenda que me evalué como grabador y editor para poder ejercer la profesión. También escribí guiones, hice entrevistas, comentarios, todo lo que lleva un programa radial”.

-A Radio Progreso (RP) llega en los ꞌ80. Cuénteme.
“En esa etapa confrontaron situación crítica algunos programas musicales de la emisora. Asumí la realización de un bailable, de 4 horas y medias, como todo un reto. No conocía muy bien la fonoteca RP, pero José “Pepe” Rodríguez, entonces asesor del centro, me buscó libretos de tres meses de programas.
“Una vez estudiados e iniciada la aproximación, discutimos sobre su formato y otros conceptos. Así comenzó todo, por contrato. Luego fui encarando espacios (Selecciones Musicales, Hablemos de Música, Nosotros la Música, Notimusical, Ayer, Hoy y Mañana…) hasta que me trasladé definitivamente en el año 1983.
-Hablamos de Música, pero también hay en su pluma dramatizados, humorísticos, trabajos periodísticos. En esta última disciplina, primero fue Varadero en 1982, y luego Angola y Berlín.
“En el Festival Varadero ꞌ82, dedicado al X Aniversario del Movimiento de la Nueva Trova, me designan como uno de los guionistas del espectáculo central. Pero mi tiempo casi completo lo dediqué junto al reconocido periodista Julio Batista a hacer entrevistas y comentarios de lo que estaba sucediendo allí.
“Creo que el talento de más alto nivel que ha llegado a Cuba en algún evento fue el de Varadero ꞌ82. A la convocatoria de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés acudieron Christian y Michel Legrand, Chico Buarque, Djavan, Rubén Rada, el Kila, Inti Illimani, Serrat, Ricardo Miralles, Daniel Viglietti y más. Fueron días de valiosa experiencia y conocimientos junto a esos artistas y otro grande del periodismo como Julio Batista.
“Ya en Angola (1983) durante el aniversario de MPLA (Movimiento Popular de Liberación de Angola) hice reportajes sobre el hermano pueblo, entrevisté al entonces Ministro de Salud y cubrí junto con otro periodista de Radio Progreso el discurso central del presidente José Eduardo Dos Santos.
“Por último en Berlín, RDA (1985), asistí al XV Festival de la Canción Roja donde participaron artistas de todos los continentes”.
-Actualmente escribe, produce y dirige la Discoteca Popular.
“La Discoteca fue una casualidad. He tratado de concebirla siempre como una radiorevista cultural. No solo es difundir música sino también apoyar cada emisión con entrevistas, comentarios, crónicas, ofrecer otro ambiente que inquiete a la audiencia.
“Ahora tengo en mente rescatar elementos de un programa que realicé, ꞌAquí Estamosꞌ, donde combinábamos humor con secciones muy serias de cine y las artes en general”.
-Después de tanto camino recorrido, alegrías por disímiles reconocimientos, se le entrega este 22 de agosto oficialmente el Premio Nacional de Radio 2019, coincidiendo con el aniversario 97 del Medio y en el año de los 90 de fundada Radio Progreso. ¿En qué o quiénes piensa?
“En todos. Ya dije que la obra es colectiva. No puedo olvidar a mi esposa, Mérida Josefa Aragón Suárez, una persona que trabajó en Radio Progreso desde el año 1970 hasta su fallecimiento hace muy poco y con la que edité todos los programas premiados.
“Este máximo galardón deviene esfuerzo y consagración de las personas que me han acompañado durante 50 años entre sonidos, micrófonos, acordes y estudios; y aquí sigo, porque la Radio enamora y la música también”.