"Se aprende más en los juegos que se pierden, que en las partidas que se ganan."
José Raúl Capablanca
El 19 de noviembre de 1888 nació, en un pequeño archipiélago caribeño, un niño singular, que se convertiría muy pronto en una gloria del mundo. A los 4 años aprendió ajedrez mirando los movimientos sobre el tablero, de las piezas de su padre, el militar José María Capablanca Fernández, quien poseía grandes habilidades en este juego de estrategias.
José Raúl Capablanca y Graupera se hizo campeón de Cuba siendo un adolescente de 13 años, y desde 1921 fue coronado campeón del mundo, título que mantuvo hasta 1927. Enfrentó a grandes como el ruso Alexander Alekhine y el alemán Emanuel Lasker. Su historia, conocida desde temprano, hizo que le llamaran de niño "el Mozart del ajedrez", y en su adultez, "la máquina del ajedrez".
Capablanca se destacaba por la disciplina y el respeto a los códigos y reglas del juego. Era limpio y elegante, creativo en sus jugadas y partidas, al punto de ser galardonado con 19 premios de belleza durante su carrera, un honor otorgado a muy pocos deportistas.
Aunque no estimuló ni propuso proyecto alguno de enseñanza, su manera de jugar influyó en figuras cimeras como Robert Fischer, Mijaíl Botvínnik, el propio Alekhine y Anatoly Karpov. El cubano fue autor del libro “Los Fundamentos del Ajedrez”, considerado por muchos el mejor texto escrito sobre la materia hasta hoy.
José Raúl Capablanca fue en vida el mejor jugador del mundo, invencible en partidas rápidas, jugadas en breves encuentros amistosos fuera de competencia en los torneos internacionales. Como ejemplo se citan los descansos del Torneo de San Petersburgo en 1914, donde el cubano jugaba con un minuto de margen contra los cinco que regalaba a sus contrincantes.
Sin embargo, muchos coinciden en que Capablanca era un romántico, pues generalmente se abandonaba a su instinto, poseía una excesiva confianza en sí mismo y era poco calculador, lo cual fue causa de sus escasas y quizás prevenibles derrotas, 35 en partidas oficiales, lo que equivale a un 6 % del total de juegos que realizó.
Su atractivo físico igualmente contribuía a potenciar estas cualidades intelectuales, y le hizo descuidar su salud, agravada por una hipertensión a la cual prestaba muy poca atención. Por esta causa falleció en la madrugada del 8 de marzo de 1942, a los 53 años.
Para honrarle, en 1951, Cuba editó una estampilla de 25 centavos con su retrato, la primera con la figura de un maestro de ajedrez.
También en honor a José Raúl Capablanca, se realizan anualmente, desde 1962, los Torneos Internacionales homónimos, adonde acuden importantes figuras del juego ciencia mundial para enfrentarse con sus pares cubanos. El Torneo Capablanca in Memoriam ha acogido, en el mayor archipiélago antillano, a jugadores como Zoltan Almasi, de Hungría; Vassily Ivanchuk, de Ucrania; Wesley So, de Filipinas y YuYangyi, de China, por citar algunos competidores que han triunfado en las últimas ediciones del certamen, sin contar la presencia de los cubanos Leinier Domínguez y Lázaro Bruzón, que cuentan también con un notable nivel internacional.
En 1987 se rodó el filme cubano-soviético titulado “Capablanca”, un drama deportivo dirigido por Manuel Herrera, quien fuera también autor del guion junto a Eliseo Alberto Diego y Dal Orlov. La cinta contó con música de Sergio Vitier y la actuación de César Évora en el personaje del ilustre cubano, además de Eslinda Núñez, Adolfo Llauradó, Javier Ávila, Beatriz Valdés y Vladimir Cruz en el elenco del patio.
El mundo también lo recuerda, y para homenajearlo, la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) dispuso el 19 de noviembre como Día Mundial del Ajedrecista.