Un recorrido por sus cuatro fonogramas presentará al público cubano la cantante española Carmen París, en la Sala Teatro del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana este sábado 5 de octubre, a las 3:00 p.m.
Con un formato mínimo, muy esencial será esta audición, ha dicho la vocalista y pianista en conferencia de prensa, que invita a todos a escuchar la música en el género más reconocido de su país, la jota, además de boleros, y canciones de varios de sus amigos como Luis Barbería y Raúl Paz.
Con ambos compositores e intérpretes cubanos actuó años atrás en España y Francia y quiere incluirlos en esta oportunidad, en un espectáculo que lleva por título En Síntesis, porque reúne 30 años de vida artística, aunque cumplió 35 este verano pasado.
“Para mí es muy emocionante e importante dar este concierto, que es el primero oficial en La Habana, –cuenta la cantante– aunque cuando estuve en 2007 hice mis pinitos en La zorra y el cuervo, salida a escena espontánea, y canté boleros en la Unión de Escritores y Artista de Cuba, Uneac”, explicó.
Para la tremenda intérprete, La Habana no le es ajena, pues en 2007 estuvo grabando su disco In-Cubando durante cuatro meses, y ha buscado una subvención para volver y comenzar una gira justo por la capital cubana, que le seguirá Santo Domingo, Santiago de los Caballeros, Miami y Kingston, Jamaica. Y posteriormente, a México en a colaborar con el hijo de Ibrahim Ferrer en un concierto.
Le acompañará en la escena del Museo Nacional, dos excelentes músicos con quienes trabaja hace ya cinco años, el pianista Diego Ebbeler, de Uruguay, y en la percusión Jorge Tejerina de Madrid.
Con Habana Abierta colaboró en un tema de Barbería, Del cielo a mi vida, y con Raúl Paz, tiene 25 años; ambas obras se disfrutarán en su invitación.
Mas, para el público cubano Carmen París no es totalmente desconocida, ya se le había escuchado por dos piezas: Calle Melancolía, de Joaquín Sabina y Por debajo, de la mesa, en el dueto con Armando Manzanero.
Confiesa, que con 23 años se vinculó de lleno con la música tradicional cubana, y que siempre está presente en su repertorio. Y de tradiciones se siente plena, pues se dio a conocer en su país y luego en Europa, por darle una nueva dimensión a la jota, la música folclórica ibérica por excelencia y sustrato de otras músicas sudamericanas.
“Mi trayectoria ha sido fusionar la jota con músicas diversas, cambiándole la armonía, poniéndole la armonía del jazz, los ritmos afrocubanos, con aires tangueros, llevarla por lugares que ya pasó. En mi primer disco Pa’ mi genio empecé poniendo la jota actualizada y así la gente joven comenzó a gustarle la jota, las letras, las melodías, y abrí un camino: actualizar el folclore y modernizarlo”.