El 90% del suministro mundial de café se obtiene de la especie coffea arábica, de la cual existen unas quince variedades.
El café es un cultivo estrictamente tropical que requiere de un clima más o menos fresco y no muy húmedo. El fruto, denominado cerezo, es una pequeña drupa esférica que contiene dos semillas, las semillas de café.
Se desconoce la fecha exacta en que empezó a cultivarse el café, pero algunos estudiosos sitúan este hecho en Arabia, alrededor del Siglo XVII lo que animó a los holandeses a cultivarlo en sus colonias.
En el mayor archipiélago de las Antillas este cultivo constituye unos de los renglones de la economía nacional que requiere de mayor esfuerzo, dadas las condiciones ecológicas existentes en el país.
Fue José Antonio Gelabert quien introdujo en Cuba los primeros cafetos en 1748 e inició, su cultivo en zona próxima a La Habana. Sin embargo, el verdadero auge llegó en la década de los noventa: Había estallado la revuelta de los esclavos en Haití, las plantaciones de café fueron arrasadas y sus propietarios con los esclavos huyeron hacia la cercana nación caribeña.
Algunos colonos franceses tuvieron suerte por partida doble; salieron vivos de la revolución de los esclavos y llegaron a Cuba donde los aguardaba una naturaleza única con las mejores condiciones para la producción del café. Iniciaron su cultivo en las zonas altas de la Sierra Maestra e introdujeron la práctica correcta del beneficio del grano.
La historia del café ha estado envuelta en un manto de leyendas, deducciones e informaciones de dudosa credibilidad, admitiéndose hoy que la especie más difundida en el mundo es la Coffea arábiga. En sus orígenes el brebaje más popular de la bebida fue reservado a las clases más privilegiadas de la sociedad a causa de su rareza y valor.
Una de las leyendas más populares es la de un pastor árabe llamado Fausto de Kaédi que notó que sus cabras se ponían juguetonas y alegres después de haber comido las cerezas y ramillas.
El pastor de las cabras contó su experiencia al prior o abate de un monasterio cercano, quien probó las frutas y notó que ejercían sobre él igual efecto, luego hizo que lo probaran algunos de sus monjes y consiguió que se mantuvieran despiertos.
Fanáticos religiosos de Venecia y de Roma en la segunda mitad del siglo XVI lo denunciaron como la bebida de Satanás para los incrédulos.
El uso del café, su consumo se conoció en el oriente al principio de diversas vicisitudes siendo condenadas más de una vez por varios protectores del orden social, políticos y religiosos.
En Cuba cuando en 1762 fue tomada La Habana por las tropas inglesas, se abrieron las casas del café; se cree que para esa época ya en nuestro país algunos hacendados sembraban cafeto para su uso propio.
El primer establecimiento para la venta de café acabado de colar fue en el Café de la Taberna en la Plaza Vieja en la esquina de la Calle Merced. En los años 1880-1900 se abrieron más casas de café en Matanzas, Camagüey, Cienfuegos y Caibarién.