
Un anciano pescador sueña que ha atrapado en su atarraya un pez nada común que se convierte en una hermosa doncella, hija predilecta de Yemayá, deidad que reina en las aguas del mar.
Así comienza la pieza Yemayá y el pescador que dará inicio a la gira nacional del Ballet Folclórico de Oriente, con presentaciones en la sala Covarrubias del Teatro Nacional de Cuba, los días 30 y 31 de agosto y primero de septiembre.
El ballet Folclórico de Oriente es la decana en el país de las agrupaciones de su tipo, mantiene un trabajo de investigación, desarrollo y promoción de las manifestaciones de las culturas franco-haitianas asentadas secularmente en el sur del oriente cubano.
En su repertorio se exponen la autenticidad y riqueza de sus bailes, lo consagrado como un referente irrefutable en la escena durante sus seis décadas defendiendo la tradición danzaría de toda una región del archipiélago, para extenderse luego a toda la nación y al caribe antillano.
Influenciados por la tradición escénica, la tumba francesa, la emigración franco-haitiana y los cuadros que, a modo de divertimento, se exhibían en los paseos y comparsas de los carnavales de Santiago de Cuba, la compañía surgió de un pequeño grupo de bailadores, percusionistas y cantantes populares, desde el año 1956 y que fueron incorporando elementos del ritual mágico religioso y popular de la mitología africana y antillana.
Con el triunfo de la Revolución y la eliminación del exclusivismo discriminatorio, el pequeño grupo realizó su primera presentación oficial en el antiguo Palacio del Ayuntamiento de su ciudad de origen, en conmemoración del aniversario 114 del natalicio de Antonio Maceo, el 14 de junio de 1959, con la denominación de Conjunto Folclórico de Oriente, nombre que mantuvo hasta 1992 en que se constituye como Ballet Folclórico de Oriente.
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