
Ha transcurrido un año desde que el 26 de noviembre de 2017 ocurriera la desaparición física del revolucionario cabal y uno de los pilares más fuertes de la Revolución Cubana, el destacado combatiente, pensador e intelectual Armando Hart Dávalos, y en el recuerdo permanece su impronta de fidelidad y entrega al quehacer de la Patria que tanto amó.
Cuando se estudia a profundidad su vida y obra crece la admiración y el respeto para un hombre, muy joven en principio, que formó parte de la Generación del Centenario y se entregó por entero e incondicionalmente a la lucha revolucionaria como fundador y miembro del Movimiento 26 de Julio, donde sobresalió por su audacia y valentía en la labor clandestina, destacándose su participación activa junto al combatiente revolucionario Frank País García en el alzamiento del 30 de noviembre de 1956 en Santiago de Cuba, como apoyo al desembarco del yate Granma.
Nada detuvo su ímpetu libertario y su lucha, por lo que ese mismo año fue detenido y condenado a varios años de prisión. Cuando era conducido a los tribunales logró fugarse, reincorporándose a la lucha clandestina, siendo nombrado entonces Coordinador Nacional del Movimiento. Nuevamente en enero de 1958 fue arrestado y encarcelado en las prisiones de Oriente y luego trasladado a Isla de Pinos, donde permaneció hasta el triunfo del Primero de Enero de 1959.
A su magnífico desempeño como Ministro de Educación en los primeros años de la Revolución se debe una de las tareas más hermosas e importantes que tuvo gran alcance y recibió un amplio reconocimiento a nivel internacional: la Campaña de Alfabetización. Es notable la trascendencia para Cuba de las reformas a la enseñanza impulsadas por Hart en los primeros años después del triunfo revolucionario.
Por su labor teórica y accionar político, unido a su amplia labor como investigador, crítico y ensayista en temas referidos a las esferas de la Educación y de la Cultura, lo nombraron como Ministro de Cultura, labor que desempeñó desde el 30 de noviembre de 1976 y durante muchos años con pasión renovadora y entusiasta, para alcanzar la consolidación de la política cultural de la Revolución, esa que trazara Fidel desde sus célebres Palabras a los Intelectuales, en 1961.
Indiscutiblemente, Hart significó mucho para la cultura cubana; siempre la consideró como una vía de indudable fuerza, no solo para Cuba sino también para otros países. Su concepto de hacer política desde la cultura lo explicaba a partir del método utilizado por José Martí y Fidel en diferentes momentos históricos.
Para él era esencial la cultura de la resistencia y la transformación, ampliamente abordada en su libro “Cuba, una cultura de liberación”. Su pensamiento de extraordinario alcance estimó el papel de la escuela como centro cultural más importante de la sociedad.
Fue en él infatigable la batalla porque cada municipio del país pudiera contar con instituciones básicas, tales como casas de cultura, cines, teatros, bibliotecas, coros, grupos de danza y de música, etc., para propiciar el desarrollo de la cultura local y que esta fuera asequible a todos, en los más apartados rincones del país.
El vasto conocimiento referido a la vida y la obra de nuestro Héroe Nacional José Martí, y su concurso sistemático en relación con su investigación, análisis y promoción, merecieron aún más su combate como intelectual revolucionario desde hace más de medio siglo, razones por la cuales desde febrero de 1997 fue director de la Oficina del Programa Martiano y presidente de la Sociedad Cultural José Martí.
Hart escribió decenas de libros sobre la cultura y la política cubana que han quedado como legado testimonial y teórico extraordinario en manos de las presentes y futuras generaciones.
Su compañera durante las tres últimas décadas, la Dra. Eloísa Carreras Varona, además investigadora de la Sociedad Cultural José Martí, ha llevado adelante el Proyecto Crónicas con fin editorial, aún en desarrollo, mediante el cual es posible acceder a su pensamiento original, y con un alcance comunitario que persigue socializar el conocimiento en todos los rincones de Cuba y el mundo.
Martiano por excelencia, revolucionario incuestionable, nutrió con sus ideas a la sociedad cubana y siempre tuvo una identificación permanente con el pensamiento del Comandante en Jefe Fidel, por eso es inagotable la herencia de su legado a la causa de la Revolución.
El estudio e investigación de la vida y obra del Dr. Armando Hart Dávalos debe constituir una tarea permanente y una fuente inagotable de sabiduría y compromiso.
Este destacado revolucionario e intelectual lleva, como dijera el poeta y presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) Miguel Barnet, “un nombre que ya está en los museos y en la leyenda, que no se puede separar de la Revolución cubana, de la cultura cubana, de la vida de los escritores y artistas, con los cuales ha mantenido un vínculo vivo y fértil, un vínculo entrañable”.