El punto cubano: Su presencia y origen lo podemos encontrar en los canarios (isleños) y andaluces, que arribaron a Cuba en diferentes épocas, al recibir los aportes de los africanos presentes en nuestra tierra, esa música campesina tomó un carácter netamente cubano, auque sin olvidar sus orígenes. Su música es acompañada de guitarras, tres, laúd, clave, güiro y guayo.
En diferentes regiones del país surgieron diferentes tonadas, como la guantanamera, la tulibamba, así como el punto espirituano, el punto matancero, el punto cruzado etc. Muchas figuras se destacaron como creadores de décimas e intérpretes de las mismas. Recordemos a Juan Cristóbal Nápoles Fajardo (El Cucalambé). Jesús Horta Ruiz (El Indio Naborí), Justo Vega, Celina González, “Chanito” Isidrón, Adolfo Alfonso, Inocente Iznaga (El Jilguero), Radeunda Lima, Ramón Veloz, Alexis Pimienta y muchos, muchos otros.
La criolla: Género cantable cuyo origen se sitúa en la hermana República Dominicana y en Cuba, y aquí fue el camagüeyano Luis Casas Romero el que la popularizó y cubanizó, con sus famosas Criollas: EL Mambí, Carmela, Alma Criolla, Bajo el Palmar, Mi Bohío, Patria Querida, Quisqueyana, Soy Cubano, Habanera etc. etc.
Algunos musicólogos sitúan el origen de la Criolla en la clave y otros en el bambuco colombiano. Entre los compositores e intérpretes que además de Luis Casas, cultivaron la criolla encontramos a Sindo Garay con la inmortal “Mujer Bayamesa”, Gonzalo Roig, con la eterna “Quiéreme Mucho” bolero-criolla, así otros creadores encontraron en la Criolla un hermoso género musical, donde expresar sus sentimientos amorosos y patrióticos.
La guajira: Prima hermana de la Criolla, pues en sus letras se recrea el tema campesino, utilizando estrofas versificadas, al estilo de la décima. Figuras como Ramón Veloz y Guillermo Portabales, al que se considera “el creador la guajira de salón, la incorporaron a su repertorio con mucho éxito. Existe una modalidad musical de la guajira, que al mezclarse con el son, se le llama Guajira-Son.
El canto de clave: Este género musical fue creado en el siglo XIX, por grupos de cantadores que recorrían barrios y zonas portuarias de La Habana. Posteriormente se extendieron a otras ciudades cubanas. Lo español estaba intrínsico en la melodía, así como giros de la música campesina, pero como surgió en barrios pobres de poblaciones negras, siempre estuvo presente el sello de la africanía.
Debemos recordar la famosa “Clave a Martí” cuya letra original era romántica y pasó a convertirse en un tema de denuncia, pudiéndose considerar como la primera canción protesta cubana, dado el contenido antiimperialista de la misma.
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