
Durante la madrugada del lunes 17 de abril se había mantenido la vigilancia en toda Cuba ante la tensa situación que se vivía durante los últimos días y el peligro de una agresión militar por parte de Estados Unidos, acrecentada por lo vivido el día anterior, cuando ante miles de milicianos con los fusiles en alto el Comandante en Jefe Fidel Castro definió el carácter socialista de la Revolución.
El grito de ¡Patria o Muerte, Venceremos! del reducido número de milicianos que montaba guardia ese día en la costa de Playa Girón, acompañado de los disparos de sus fusiles contra los mercenarios de la Brigada de Asalto 2506 que invadían el territorio nacional, simbolizó el sentimiento y la voluntad del pueblo cubano de hacer realidad el mandato de Antonio Maceo en 1884: “Quien intente apoderarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”.
Aquel gesto de valentía y de conciencia revolucionaria fue el comienzo de una epopeya gloriosa de la historia de Cuba y de América Latina, que terminaría en la primera gran derrota militar del imperialismo norteamericano en el continente.
Las demostraciones de heroísmo sin límites por parte de los milicianos y combatientes de verde olivo se repetirían a lo largo de aquellos tres días sucesivos. El Batallón de Milicias 339 de Cienfuegos fue para el enemigo el primer obstáculo indomable; los hombres, en su mayoría muy jóvenes, de la Escuela de Responsables de Milicias de Matanzas, los batallones de milicianos, soldados y policías revolucionarios parecieron emular con los mambises del siglo XIX en sus legendarias cargas al machete y la entonación del Himno de la Patria.
Con su tenaz resistencia en esa madrugada, aquellos milicianos impidieron que la Compañía E del enemigo avanzara hacia el estratégico poblado de Pálpite, donde debían reunirse con los paracaidistas, y provocó incertidumbre entre los invasores, pues empezaron a observar que aquella aventura no les iba a resultar tan fácil como les había prometido sus asesores de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
Los agresores eran más de 1 500 contrarrevolucionarios cubanos que habían sido reclutados, entrenados, equipados y financiados por la CIA para desembarcar, con apoyo aéreo, por la Bahía de Cochinos al sur de la provincia de Matanzas, con el propósito de establecer una cabeza de playa y constituir un gobierno provisional contrarrevolucionario, que solicitaría y obtendría de inmediato la intervención de Estados Unidos.
La formación mercenaria estaba compuesta por 194 ex militares y esbirros de la tiranía batistiana, 100 latifundistas, 24 grandes propietarios, 67 casatenientes, 112 grandes comerciantes, 35 magnates industriales, 179 personas de posición acomodada y 112 elementos del lumpen social. Muchos de los mercenarios eran hijos o familiares de elementos acaudalados que habían perdido en Cuba sus propiedades y privilegios.
Para el pueblo cubano, la invasión dejó como costo la pérdida de 176 vidas humanas y cientos de combatientes heridos con mayor o menor gravedad, de los cuales 50 quedaron incapacitados para siempre.

La batalla librada durante los días 17, 18 y 19 de abril abarcaría a todo el pueblo, no solamente en el frente de lucha, sino también en la retaguardia, neutralizando las acciones enemigas. Y al frente del pueblo, estaría el Comandante en Jefe Fidel Castro, un líder con capacidad para desentrañar con rapidez los planes de los agresores, tomar certeras decisiones y ser partícipe de la batalla, de cuyo ejemplo los cubanos tomaron la energía, el entusiasmo y la convicción necesaria para la victoria.
El 17 de abril se conmemora la fecha de fundación de la Defensa Anti-Aérea y Fuerza Aérea Revolucionaria (DAAFAR), porque ese día de 1961 fueron las primeras acciones conjuntas de la fuerza aérea y la artillería, escenario donde se derribaron nueve aviones y se hun¬dieron barcazas enemigas.

Había comenzado así un heroico episodio de la defensa de la Revolución cubana que tuvo su epílogo en la vergonzosa derrota infligida al ejército mercenario, que estuvo apoyado apoya por la más grande potencia imperial. Hoy, como ayer, ahora con más experiencia, medios y preparación, el pueblo se mantiene alerta y dispuesto para asegurar la permanencia de sus conquistas y de los valores de nación cubana que es, y continuará siendo, independiente, justa, solidaria y genuinamente socialista.