Un hilo conductor de colorido y diversidad que encanta y atrapa, sostiene la muestra de pintura “Diálogo y expresiones del Caribe y Latinoamérica” que acoge la obra de once pintores de Cuba, República Dominicana, México y Perú. La exhibición recién se inauguró en la Casa del Alba Cultural, indispensable anfitriona de las artes, ubicada en Línea y D, en el Vedado.
La directora de la institución capitalina, Betsy Rojo, en sus palabras de bienvenida reconoció la presencia de los artistas, en especial del coordinador de la exposición, Raphael Díaz, así como al resto de los expositores Wayne Healy, Daniel Manta, José Sejo, Nilton Cárdenas, Lizett Mejía, Marcia Guerrero, Miguel Gómez, Arián García, Kamyl Bullaudy y Ruslán Torres, los tres últimos cubanos, a quienes dio las gracias por escogerlos como sede.
“Queríamos venir a Cuba, traer un pedacito de nosotros y dialogar e intercambiar con artistas nacionales. Esta nación y esta Casa, donde grandes personalidades como el comandante Fidel, han estado, nos abrieron sus puertas. Es un privilegio poder compartir con ustedes, que nos han recibido con los brazos abiertos”, expresó Raphael.
Entre el nutrido grupo de admiradores del arte de los pinceles que asistieron a la galería, se encontraban la embajadora de la República de Perú en Cuba, y la agregada cultural de la embajada de la República Bolivariana de Venezuela en La Habana, así como representantes de la cultura cubana y público en general.
Los espectadores mostraron complacencia ante la muestra. La variedad e intensidad de colores y temáticas que reflejan las pinturas, trasmiten gran libertad de expresión, que da señales de las ideas y apreciaciones del artista acerca de la vida, tanto local, nacional, como universal, a la vez que descubre su espiritualidad.
Wayne, descendiente de mejicanos y nacido en California, presenta tres serigrafías alegóricas a la celebración del “Día de los muertos”. Uno de sus cuadros muestra esqueletos con sobreros de charro, bailando alegremente como si fueran vivos, al ritmo de una banda norteña. Así el autor atrapa simbólicamente la que se ha convertido en celebración anual en Méjico y Estados Unidos, para festejar a los antepasados que acompañan por siempre para bien a las personas, según el artista.
Tal vez la limitación del ser humano para salir en ocasiones de una situación compleja, sea el sentimiento que trasmita la pintura de Raphael en su Serie “Ahogado en un vaso de agua”.
Y la expansión del alma ante un “Rojo Amanecer” o “Pasiones entre Montañas”, oleos de José Seijo, pueden estremecer a quien los aprecia.
Los rostros de José Martí, idea recurrente de la variada obra de Kamyl, atrajeron significativamente, además del tema, por tu técnica mixta de recortes de tela de múltiples colores, sobre cartulina. El artista afirma que todos los cubanos tienen una deuda de gratitud con Martí y que la forma que ha encontrado de saldarla un poco es pintando su figura y “así contribuir a divulgar, a mi modo, su pensamiento a través de su imagen”.
Y no digo más, disfrútela por sí mismo…
Estos artistas latinoamericanos llegan por primera vez a Cuba, aunque no están ajenos a su arte, su música, y su literatura, de la cual conocen a través de sus relevantes figuras.
“Hemos viajado el mundo entero con nuestro arte, y esta tierra caribeña nos era necesaria”, afirmó Raphael, quien asegura que su corazón es cubano.
Wayne cuenta que su hija estuvo en La Habana hace un tiempo como parte de un grupo de baile, y al regreso se preguntaba por qué había demorado tanto en venir acá. “Todo lo que he visto la gente que he conocido son lindas, me han tratado bien todos”, afirmó.
Para Daniel, este país es parte de ese mundo mágico de lo real maravilloso como leyó en un libro de Carpentier. “Convivir con una Cuba que mantiene esa tradición milenaria entre lo local y lo afro, tiene una magia muy especial para mí”, afirmó.
“Queremos darle a Cuba lo que ella nos ha dado, que es la belleza en todos los sentidos, porque el arte no tiene fronteras, nosotros somos ustedes”, aseguró este colectivo de pintores latinoamericanos.