
Quienes visitan el Museo Histórico 26 de Julio en la ciudad santiaguera encontrarán, entre los muchos objetos y fotografías que allí se exponen, las gafas de sol utilizadas frecuentemente por el joven santiaguero conocido como Renato Guitart, quien tomó parte esencial en el asalto al cuartel Moncada, y una foto en la que aparece usándolas en la puerta de su casa de Santa Lucía No. 257, junto a su hermana Magdalena.
Su verdadero nombre pocos lo conocían: René Miguel Renato Guitart Rosell; era como los jóvenes de su edad y de su época: era alegre, generoso, festivo, jugaba baloncesto, pescaba, practicaba el tiro deportivo y era un buen nadador de distancia y profundidad. Se mostraba extrovertido, ágil, amante de la música, pero también como otros de su ciudad era muy serio para las cosas que tenía que serlo, responsable y, sobre todo, comprometido con las causas sociales, por una tradición y enseñanza que le venía de la influencia paterna.
Había nacido el 2 de noviembre de 1931 en esa misma ciudad del oriente cubano y por eso, además de sus excepcionales cualidades y valentía, le correspondió la importante tarea de acometer tareas organizativas básicas, entre las que destacaban: conseguir un plano del cuartel Moncada, obtener información sobre las tropas que se movían dentro del mismo, ubicar el lugar donde se guardaban las armas de esa fortaleza, así como sobre los edificios que estaban cercanos a esta.
No menos trascendente resultó la encomienda de comprar armas y el parque necesario para la acción, alquilar casas y asegurar reservaciones en hoteles para el hospedaje de los jóvenes que acudirían a la gesta patriótica en Santiago de Cuba y Bayamo, esta última ciudad donde se ubicaba el cuartel Carlos Manuel de Céspedes. Para ello había demostrado una habilidad notable.

Esencial fue su empeño en el aseguramiento de los planes del asalto al cuartel santiaguero, para lo cual trabajó arduamente aportando información de inteligencia sobre el mismo, administrando las finanzas, consiguiendo armas y asumiendo el alquiler y acondicionamiento de la Granjita Siboney, junto al destacado combatiente clandestino Abel Santamaría.
Sus indiscutibles méritos, ganados a base de esfuerzos y sacrificios, lo llevaron a asumir la misión como jefe del comando de la vanguardia, junto a los combatientes Flores Betancourt Rodríguez, Pedro Marrero Aizpurúa, Carmelo Noa Gil, José Luis Tasende de las Muñecas, Jesús Montané Oropesa, José Suárez Blanco y Ramiro Valdés Menéndez.
Estuvo entre los primeros en entrar por la Posta Tres de la fortaleza militar, y es allí donde, en medio del combate encarnizado con el enemigo, es alcanzado por una bala en la cabeza y cae muerto con apenas 22 años de edad, en plena flor de su juventud.
En una carta sentida que el Comandante en Jefe Fidel Castro enviara a sus padres, después de la pérdida de Renato, expresaba con su visión de futuro: "El, todo ideal, todo valor, todo dignidad, todo carácter, estará eternamente entre nosotros".

Así recoge la historia y su pueblo los detalles de tan valiosa vida, breve pero intensa, durante la que demostró ser un joven de su tiempo, y de todos los tiempos, por sus condiciones patrióticas y revolucionarias, su fidelidad y discreción ante importantes misiones y su arrojo en el combate.
De su extraordinario ejemplo se nutren las actuales generaciones de cubanos que un día como este, a 88 años de su natalicio, lo recuerdan con su vitalidad y disposición a cumplir las más complejas y riesgosas misiones, y ratifican su compromiso de no dejar caer la bandera y los principios de la Patria por los que el joven Renato Guitart ofrendó su valiosa vida.