“…Ojalá que este humilde soldado, campesino que soy, algún día pueda ser absuelto por la historia, por los pueblos, estar a la altura de la esperanza y del amor de un pueblo, que es lo que quiero decir…”
Con esas palabras, bañadas de humildad y compromiso patrio, el Comandante Hugo Chávez Frías despidió su programa Aló Presidente número 231, transmitido el 21 de agosto de 2005 en una conexión histórica desde el municipio de Sandino, en la provincia cubana de Pinar del Río, donde estuvo acompañado por el líder de la Revolución en el archipiélago antillano Fidel Castro Ruz.
Instantes después, y ante la invitación del presidente bolivariano, Fidel colocó el punto final al espacio con su proverbial capacidad de viajar al futuro, regresar y explicarlo: “Hugo, la máquina del tiempo me dijo que los dos seríamos absueltos”.
Y así fue. Como ha acontecido siempre, una, otra y otra vez, Fidel tuvo la razón. El pueblo de Venezuela ha tenido el privilegio de legitimar por más de una década la proyección política renovadora y autóctona de un hombre sensible, resuelto, guerrero, audaz, quien ha ubicado al país latinoamericano en un peldaño paradigmático del escenario de transformación social del continente y vórtice de la lucha de las fuerzas de la Izquierda mundial.
Por eso las pupilas de Cuba y del planeta colocan su lente este domingo 7 de octubre en las elecciones presidenciales en la tierra de Bolívar. Un somero rastreo por sitios digitales, redes sociales y canales de comunicación radiales y televisivos, confirma la preponderancia del tema, el cual –desde luego- constituye alimento de la voracidad de los centros de poder imperiales, que tienen en la plataforma mediática a un fértil escenario de manipulación.
Sin embargo, cada día en América Latina y en todo el universo se siguen socavando los hitos hipodérmicos de la comunicación colonizadora, y se fraguan – con el calor de los pueblos hastiados de vivir de rodillas - modelos de alternatividad y contrahegemonía que, al desentrañar el tejido político al sur del Bravo, identifican a Hugo Chávez y a Venezuela como banderas en el supremo anhelo de la Humanidad de globalizar la justicia social.
Comparto en el Portal de la Radio Cubana algunas de estas líneas de pensamiento, germinadas en el talento, la ética y el conocimiento de prominentes intelectuales, quienes también apuestan a la victoria de “El Arañero” devenido presidente:
Stella Calloni, Argentina: “…Estados Unidos no sólo intenta golpear a Venezuela sino al bloque de integración regional, que a pesar de las diferencias de sus gobiernos y la debilidades que aún amenazan, intenta un camino emancipatorio.
“Los objetivos de esta unidad son liberadores del poder hegemónico del cual aún son dependientes las naciones que conforman América Latina y el Caribe, salvo Cuba cuya resistencia resulta épica por lo mismo.
“Es por eso que en Venezuela se juega en estos momentos también el futuro latinoamericano, entendiendo que el presidente venezolano ha sido la figura más potente en el camino de unificar e integrar, más allá de acuerdos de escritorio…”
Ignacio Ramonet, España – Francia: “…La Venezuela bolivariana es una fuente de inspiración de la que nos nutrimos, sin ceguera, sin inocencia. Con el orgullo, sin embargo, de estar del buen lado de la barricada y de reservar los golpes para el malévolo imperio de los Estados Unidos, sus tan estrechamente protegidas vitrinas del Oriente Próximo y donde quiera reinen el dinero y los privilegios. ¿Por qué Chávez despierta tanto resentimiento en sus adversarios?
“Indudablemente porque, tal como lo hizo Bolívar, ha sabido emancipar a su pueblo de la resignación. Y abrirle el apetito por lo imposible”.