
En una de las intervenciones realizadas por el Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, durante recientes recorridos por varias provincias, hizo referencia a que los jóvenes representan una energía que se multiplica y estimula a los demás, son la fuerza dentro de la Revolución, el entusiasmo y las nuevas ideas necesarias para transformar el país.
Convocados por él precisamente a Pensar como país, miles de jóvenes ofrecen sus criterios al respecto a través de las redes sociales y en el sitio oficial de la Presidencia, a partir de la voluntad de ofrecer sus aportes sobre la cuota de entrega personal y colectiva que le corresponde a cada uno y en su conjunto para hacer avanzar a Cuba.
Mayoritariamente la juventud cubana apuesta por construir un país siguiendo la prédica martiana de "Con todos y para el bien de todos", donde la conciencia nacional aflore a flor de piel, donde se trabaje de conjunto, unidos por el desarrollo del país; donde todos aporten de acuerdo a su capacidad, lo cual redunda en el desarrollo y crecimiento de cada persona.
Los jóvenes se sienten orgullosos de ser cubanos, de vivir en una Patria libre e independientes, donde se respira soberanía a cada minuto, donde aflora la solidaridad hasta en los rincones más apartados de esta tierra, y ven el llamado a Pensar como país más allá de una consigna para estos tiempos difíciles, pues consideran que así deben hacerlo de manera permanente desde ahora y en lo adelante.
Los pensamientos aportados por los jóvenes en las redes sociales y otros sitios de opinión reflejan entusiasmo, responsabilidad ciudadana y compromiso, sintiéndose partícipes junto al pueblo de la obra que se acomete. Emocionan por la sinceridad muchos de ellos, al abordar los problemas de Cuba y por la manera en que la crítica se vuelve necesidad para resolverlos y avanzar mucho más.
Y es que Pensar como país no solo ha encontrado eco en la conducta de los cubanos que por estos días enfrentan las contingencias derivadas del desabastecimiento energético, sino también en un mar de propuestas y conceptualizaciones prácticas, modos efectivos de hacer con menos recursos, de ahorrar, de compartir, de brindar solidaridad…
Formar jóvenes muy comprometidos con la Patria y consagrados a su quehacer, ya sea estudiantil, laboral o defensivo, también es Pensar como país, porque cada uno debe ser mejor donde le corresponda, empeñado en cumplir con excelencia su función individual e influir también en la de los colectivos, pero sobre todo en la que se debe seguir construyendo con el esfuerzo y la inteligencia de colectiva.
Esa certeza la hicieron suya niños, adolescentes y jóvenes que desde entonces desarrollan múltiples iniciativas locales, individuales y colectivas, y se han venido poniendo en práctica de manera palpable. Digamos los contingentes creados para contribuir al ahorro en todos los órdenes, las patrullas click infantiles, la impartición de clases por parte de jóvenes universitarios, las visitas a familias que solicitaron subsidios para construir sus viviendas, así como acciones para incentivar las labores de saneamiento ambiental y la lucha antivectorial, donde primó ante todo la unión y la solidaridad de los cubanos.
Para ellos, como para todo el pueblo, Pensar como país es sinónimo de amor, sensibilidad, hermandad, ayuda a los más necesitados, saber dar un buen servicio, producir más y con mayor calidad, ser buen vecino, buen estudiante, buen compañero de trabajo, tener sentido de pertenencia, cultivar los valores, amar a la Patria… porque eso es REVOLUCIÓN.
Para lograrlo habrá que continuar el empeño de que los actos cotidianos influyan en la vida del resto, tratándose con amabilidad y respeto los unos a otros, colaborando para hacer la vida más fácil, pero esencialmente poniendo la inteligencia colectiva y la capacidad de las personas, la preparación en la que ha invertido la Revolución, en función del proyecto social.
Pensar como país es un concepto genuinamente revolucionario que ha calado hondo en el pueblo y debe traducirse en ser auténticos, originales, con lo que se tiene, sin estereotipos foráneos; fortalecer el país con la experiencia de los mayores y las ideas de los más nuevos, reforzar valores humanos que posibiliten un país más proactivo en función de su desarrollo y salir al paso a las adversidades para que se conviertan en victorias.
El aporte concreto de la juventud cubana, a tono con los tiempos que corren cargados de medidas enemigas para recrudecer el bloqueo contra el país, ha sido decisivo como muestra también de participación ciudadana en la toma de decisiones y, según su criterio, debe convertirse en un ejercicio cotidiano donde se despliegue ampliamente la creatividad.