Las virtudes de un buen músico según el violinista checo Josef Suk
Publicado: 2019.08.08 - 14:25:01 / miguel.dario@renciclopedia.icrt.cu / Miguel Darío García Porto
La música de Ludwig van Beethoven, Johannes Brahms, Félix Mendelssohn, Max Bruch o Piotr Ilich Chaikovski, acompañaron la carrera del notable violinista y director de orquesta Josef Suk, quien nació en Praga el 8 de agosto de 1929, hace exactamente 90 años.
El reconocido intérprete es nieto del compositor Josef Suk y bisnieto de Antonín Dvořák, tal genealogía hizo que heredara de su ascendencia el gusto por la música.
Sus primeros contactos con el violín fueron muy espontáneos, en el calor de su casa y, según declaró en una entrevista, no había guardado en su memoria esos primeros encuentros porque en su hogar la música fue parte inseparable de la vida familiar:
“No recuerdo cuándo comencé a tocar el violín. Yo quería ser director de orquesta y, de pronto, tenía en mis manos un violín. Mi padre y mi abuelo eran excelentes violinistas, quizás seguí su ejemplo, pero el amor por este instrumento lo cultivó en mí mi profesor de música, el violinista checo Jaroslav Kocián”.
A los 12 años, Josef Suk ofreció su primer concierto en Křečovice, pueblo natal de su abuelo, en el año 1941 durante la Segunda Guerra Mundial. Por algún tiempo ese fue su primer y último concierto, pues el momento no era propicio para recitales ya que la contienda estaba en su momento más álgido.
Mientras tanto, Suk terminó sus estudios en el Conservatorio y en la Academia de Artes Musicales de Praga. Siendo estudiante todavía, Suk creó, en el año 1951, el Trío Suk, para rendir homenaje a su abuelo.
Desde los comienzos de su carrera profesional, el violinista Josef Suk cosechó grandes éxitos. Además actuó en el Trío Suk y era solista del Cuarteto de Praga, de la Orquesta del Teatro Nacional de Praga y durante 30 años acompañó desde el primer atril a la Orquesta Filarmónica Checa.
Suk tuvo un amplio repertorio que incluye obras de Beethoven, Brahms, Chaikovski, Dvořák y otros compositores. Además como solista tocó con excelentes directores de orquesta, entre ellos Karel Ančerl, con quien realizó un sinnúmero de grabaciones en discos.
Según varios especialistas a este violinista checo se le debe el desarrollo del arte interpretativo de esa nación europea en las últimas cinco décadas.
Ya octogenario siguió –llenó de vitalidad–, ofreciendo conciertos y grabando discos, pues afirmaba que gracias a la música tenía un alma joven y, con esa filosofía de vida, culminó la suya con mucha tranquilidad de espíritu, en Praga, el 7 de julio de 2011.
La crítica siempre favoreció al maestro Suk y sus admiradores decían que, además del talento, sus éxitos se deben a que disponía de un violín mágico. El músico afirmaba, no obstante, que el éxito no es una cosa regalada y sobre las virtudes para ser un buen músico aseveraba:
“El trabajo es la premisa fundamental del éxito. Trabajo, humildad, honestidad, seriedad. Éstas deberían ser las virtudes de un buen músico. Sin ellas, cada instrumento en sus manos pronto pierde su magia. O sea que lo fundamental es no dormirse en los laureles”.