El pensador y político hinduista indio, Mahatma Gandhi, de quien se celebra 150 del natalicio, es recordado por estos días en La Habana con varias acciones culturales.
Esta figura central del movimiento de independencia indio es muy evocada por abogar por la no violencia activa, fue “un alma grande” como lo calificó su amigo, el gran poeta Rabindranath Tagore, pues despertó en disímiles partes del mundo numerosos seguidores de su doctrina que seguía este axioma: “La no violencia ha llegado hasta los hombres y permanecerá. Ella es la anunciadora de la paz del mundo”.
A este gran pensador y paradigma mundial se le rendirá homenaje este miércoles 9 de octubre, a las 10:00 a.m., en el Centro Histórico de La Habana, con la inauguración de una muestra bibliográfica activa y pasiva sobre esta personalidad.
Además de la presentación del audiovisual Músicos del Mundo cantan a Gandhi, en el que participan artistas de más 124 países y un conversatorio acerca de la vida del notable maestro, a cargo del señor Amit Shreeansh de la embajada de la India en Cuba.
También, como parte del tributo, se exhibe la exposición fotográfica Gandhi: vida y obra, en la Casa de Asia, en la que se recrea diferentes momentos de la vida, desde sus primeros años de vida, su estancia en Sudáfrica, intensa labor en su tierra natal y, por último, su muerte.
La muestra reúne reproducciones del National Gandhi Museum, perteneciente a la colección de la Biblioteca Rabindranath Tagore de esa institución patrimonial de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.
El insigne pacifista indio Mahatma Gandhi perteneció, desde 1918, al frente del movimiento nacionalista indio e instauró métodos de lucha social novedosos como la huelga de hambre, y en sus programas rechazaba la lucha armada y realizaba una predicación sobre la no violencia como medio para resistir al dominio colonial británico.
Defendía y promovía ampliamente la total fidelidad a los dictados de la conciencia, llegando incluso a la desobediencia civil si fuese necesario; además, bregó por el retorno a las viejas tradiciones hinduistas.
Encarcelado en varias ocasiones, pronto se convirtió en un héroe nacional. En 1931 participó en la Conferencia de Londres, donde reclamó la independencia de la India.
Su influencia moral y política fue considerable y capital para el desarrollo de las conversaciones que prepararon la emancipación de esa nación.
Una vez conseguida, Gandhi trató de reformar la sociedad de su país, empezando por integrar las castas más bajas y por desarrollar las zonas rurales. Desaprobó los conflictos religiosos que siguieron a la independencia de la India, defendiendo a los musulmanes en el territorio de ese país.
Fue asesinado por un fanático integracionista hinduista, el 30 de enero de 1948 a la edad de 78 años. Sus cenizas fueron depositadas en el río Ganges.
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