El Lugarteniente General Antonio Maceo, el guerrero indomable que al decir de José Martí tenía tanta fuerza en el brazo como en la mente, supo aquilatar la importancia del combate en el campo de las ideas y por eso calificó de “artillería de la Revolución” a la imprenta encargada de la tirada del periódico El Cubano Libre desde la manigua redentora y que se reeditaría desde el 3 de agosto de 1895.
Este órgano imprescindible había sido creado por Carlos Manuel de Céspedes casi 27 años antes, con el comienzo del batallar independentista en Bayamo, y posteriormente se había circulado en territorio camagüeyano, hasta su desaparición en 1871.
Fue indiscutible su papel como vocero de la Revolución recién iniciada y su nombre resumía las ansias de libertad de los cubanos. Por eso en plena campaña insurrecta de 1895 se retomaba su tirada. Para ello había llegado al campamento de la sabana de Baraguá una carreta de bueyes fuertemente custodiada que transportaba una imprenta descubierta en un almacén de la Compañía Agrícola, en los terrenos de Nipe de la zona oriental del país.
Mientras Maceo abastecía a sus fuerzas mambisas, uno de sus ayudantes, el capitán Mariano Corona Ferrer, le comentó sobre la imprenta. La misión especial de este traslado hasta el cuartel general estuvo a cargo de este, dos generales de brigada y cien hombres de confianza, por su extraordinario valor ideológico para difundir la verdad de la nueva contienda.
El jefe mambí insistió en que se revisara la calidad que poseía la máquina, debido a que habían pasado muchos años de inactividad y almacenamiento. Fue declarado listo para su puesta en marcha en un taller ubicado en la ribera del río Barigua y comenzó su funcionamiento dentro la Cueva de Sao Corona, perteneciente a la zona de Holguín, para más tarde trasladarse hacia Cuabitas, en el norte de Santiago de Cuba.
Se reiniciaba así, hace 124 años, la segunda etapa del periódico El Cubano Libre, destacando como subtítulo “Periódico separatista– Órgano oficial de los insurrectos de Oriente”.
En sus más de 100 ediciones, además de los suplementos, se incluían editoriales y secciones diversas de información actualizada sobre el curso de la guerra y críticas a las acciones represivas del gobierno español, por lo que se dispuso su lectura en alta voz para que todos los patriotas tuvieran conocimiento al respecto.
El Héroe Nacional José Martí fue un permanente colaborador de este importante periódico mambí y fue quien designó al propio Mariano como su director, por su capacidad política y meridiana claridad ideológica. Durante esta etapa entre sus redactores también figuraron José María Heredia, Federico Pérez Carbo, José Miró Argenter y el doctor Joaquín Castillo Duany.
El Titán de Bronce en una ocasión expresó sobre el semanario:
“El Cubano Libre se fundó nuevamente debido a mis esfuerzos, sin que ni a mí ni a nadie le guiara idea de predominio ni de imposición […] En él escriben los que quieren y pueden hacerlo, sin que jamás haya impuesto mi criterio político a ninguno de sus redactores. Me estimo mucho para exponerme al reproche de los escritores que en ese semanario colaboran”.
Si bien permaneció hasta el final de la guerra, este periódico se publicaba los sábados y sus ejemplares se distribuían gratuitamente en la manigua, en las zonas urbanas y en la emigración. En sus páginas como basamento ideológico se mantuvo el llamado permanente a la unidad como factor esencial para alcanzar la anhelada independencia de Cuba.
El 27 de marzo de 1980 la Cueva de Sao Corona, ese lugar histórico desde donde vio la luz nuevamente El Cubano Libre, en el actual municipio de Cueto de la provincia holguinera, fue declarado con todo merecimiento Monumento Nacional.
El Museo Casa Natal de Antonio Maceo, de la ciudad de Santiago de Cuba, atesora entre sus valiosos exponentes, para conocimiento de las presentes y futuras generaciones, la imprenta que reeditó el periódico insurrecto El Cubano Libre, en su segunda etapa por iniciativa de Maceo, y como ejemplo de la artillería de ideas que siempre ha defendido la Revolución y exponente principal de la prensa revolucionaria del siglo XIX.