Fue una intervención muy ovacionada y a la que habrá que volver una y otra vez. El discurso del presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Miguel Díaz-Canel en la clausura del IX Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) fue síntesis de los debates de esa organización en el proceso previo de la cita.
“Somos una Revolución que puede presumir de haber sido contada y cantada, desde sus orígenes, con el talento y la originalidad de sus artistas y creadores, intérpretes genuinos de la sabia popular y también de las insatisfacciones y esperanzas del alma cubana”, sentenció.
Sobre la base de un amplio conocimiento histórico, Díaz-Canel habló de nuestros próceres desde el padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes hasta el Héroe Nacional José Martí. “A los creadores que continuaron sus luchas y fundamentalmente a Fidel, el indiscutible intelectual y guía de la generación histórica que, junto con la entrega de la tierra y las fábricas a los que la trabajaban, alfabetizó al pueblo, universalizó la enseñanza, creó poderosas instituciones culturales y en los momentos más difíciles nos enseñó que la cultura es lo primero que hay que salvar”, enfatizó el dignatario.
Rememoró el histórico Palabras a los intelectuales, de Fidel (1). “No concibo a un artista, a un intelectual, a un creador cubano que no conozca aquel discurso que marcó la política cultural en Revolución. No me imagino a ningún dirigente político, a ningún funcionario o dirigente de la Cultura, que prescinda de sus definiciones de principio para llevar adelante sus responsabilidades”, enfatizó al tiempo que habló de la importancia de esa relación entre Revolución, la vanguardia intelectual y artística y el pueblo.
“Entonces, todos no tenían tan claro como Fidel lo que los artistas e intelectuales irían comprendiendo en el desarrollo de su obra: que la Revolución eran ellos, eran sus obras y era el pueblo”, añadió.
Para Díaz-Canel resulta reduccionista limitarse a citar la frase fundamental de aquel documento: “Dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada, soslayando que Revolución es más que Estado, más que Partido, más que Gobierno, porque Revolución somos todos los que la hacemos posible en vida y en obra”.
Más del discurso
• Personalmente no puedo separar el sentido de plenitud, incluso de felicidad, de un disfrute estético determinado. Y si es cultura cubana, el goce se multiplica.
• No hay una política cultural para el sector estatal y otra para el privado. En ambos sectores tiene que promoverse, defenderse, dárseles espacio a quienes hacen arte verdadero.
• Y en el caso específico del turismo, yo he insistido en que la cultura es un eslabón fundamental en los encadenamientos productivos que nos interesa promover. Pero defiendo, sobre todo, que el turismo no solo lleve a los artistas a sus instalaciones, sino que propiciemos una muy intensa actividad cultural en todas nuestras ciudades y zonas turísticas que, a la vez que enriquezca la vida cultural del pueblo, atraiga y conquiste al visitante.
• Hay que ser auténticos y dejar de vender “shows enlatados”, productos de seudocultura que responden más a la rentabilidad que al orgullo de mostrar quiénes somos realmente.
• También hacia Europa, Asia, África, los intelectuales y artistas han fungido como embajadas culturales, han abierto puertas y favorecido entendimientos que podrían ser más difíciles y hasta imposibles sin ellos.
• Los límites comienzan donde se irrespetan los símbolos y los valores sagrados de la Patria (Aplausos).
• No dejen morir el Congreso. Trabajen por hacer realidad todo lo que entiendan que aportará al bien de la nación, a su espiritualidad, al porvenir que quieren negarnos los que no han podido destruirnos.
• Entre ustedes nos sentimos cómodos, entusiastas, optimistas, conscientes de que como nos enseña Raúl: “Sí se puede” cuando se quiere. Y ustedes y nosotros, es decir, la Revolución, queremos lo mismo:
Un país libre, independiente y soberano;
Fiel a nuestra historia;
Que garantice justicia social y justa distribución de la riqueza;
Con respeto a la dignidad plena del ser humano, mujer y hombre;
Con una sólida identidad cultural;
Donde se preserve el acceso gratuito y universal a la educación;
Que avance hacia un desarrollo económico equilibrado y sostenible;
Próspero, inclusivo, participativo;
Invulnerable militar, ideológica, social y económicamente;
Con servicios de salud gratuitos y de la mayor calidad para todos;
Solidario, generoso, humanista;
Que repudie todas las formas de discriminación;
Donde no prosperen nunca el crimen organizado, la trata de personas o el terrorismo;
Defensor de los derechos humanos de todos, no de segmentos exclusivos o privilegiados;
Libre de toda forma de violencia, esclavitud, explotación humana;
Con un ejercicio ejemplar de la democracia del pueblo y no del poder antidemocrático del capital;
Capaz de vivir en paz y desarrollarse en armonía con la naturaleza y cuidando las fuentes de las que depende la vida en el planeta.
Notas:
(1)- Los días 16, 23 y 30 de junio del año 1961 se desarrolló en la Biblioteca Nacional José Martí un intercambio de ideas de los dirigentes del naciente gobierno revolucionario con artistas e intelectuales cubanos. Aquel encuentro concluyó con una intervención del entonces Primer Ministro Fidel Castro Ruz, que pasó a la historia con el nombre de Palabras a los intelectuales.